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Berlusconi logró su objetivo dos años después y el bipartidismo arrasa

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Dos años después y tras sufrir un fuerte descalabro electoral, Silvio Berlusconi logró su objetivo: hacerse con el Parlamento por mayoría absoluta y expulsar del mismo a los pequeños partidos, todo ello gracias a una ley electoral que primero le salió "rana", pero al final le ha dado lo que buscaba.

En la pasada legislatura, que sólo duró veinte meses, los italianos votaron con una ley, conocida como "Porcellum" (cerdada, como la llamó uno de sus autores), impuesta por un Berlusconi intratable, convencido de que le garantizaría otros cinco años más en el poder.

Pero el invento se rebeló contra el inventor, que perdió los comicios por menos de 25.000 votos.

Ganó el centro izquierda de Romano Prodi y Berlusconi emprendió su camino por el desierto con un único objetivo: arrojar a "Il Professore" del poder lo más pronto posible.

La inestabilidad política generada por la "Porcellum", que dejó prácticamente paralizado al Parlamento y atado al Gobierno, unido a los permanentes enfrentamientos entre los aliados gubernamentales, que impidieron al Ejecutivo aprobar leyes importantes, propiciaron la caída de Prodi y la desilusión de los italianos, que vieron como la economía se precipitaba en la crisis.

Era el momento. Berlusconi empujó hasta que logró que el Jefe del Estado convocó nevos comicios -estos- y los italianos se vieron obligados a votar con la "Porcellum" ante su negativa de cambiarla primero y después ir a las urnas, como quería la izquierda.

Las encuestas que manejaba el magnate de la televisión privada le daban vencedor por veinte puntos, según decía, pero conforme avanzó la campaña electoral esa cifra se fue reduciendo y la euforia del principio dejó paso a la incertidumbre y se ha votado con el temor de que los resultados pudieran dejar un Parlamento como el anterior.

Si los primeros sondeos daban a Berlusconi un porcentaje de dos puntos, conformen avanzaron los datos oficiales ese porcentaje fue ampliándose, hasta darle una victoria por encima de las expectativas.

El diario milanés "Corriere della Sera" ha visto en este triunfo arrollador la victoria de un Berlusconi más maduro, que no ha prometido milagros de "vendedor de humos" y la respuesta de un electorado que no ha olvidado "los daños" causados por el gobierno Prodi.

Según Massimo Franco, del periódico milanés, la "autoexclusión" de Prodi de la campaña electoral "no ha bastado para cancelar los daños acumulados día a día por una lectura equivocada de las elecciones de 2006, por las medidas económicas y por las peleas en la coalición".

El "ave fénix" Berlusconi lo primero que ha hecho ha sido tender la mano a su más directo adversario, el progresista Walter Veltroni.

Los dos están de acuerdo en cambiar la ley electoral y en potenciar las reformas que necesitan las instituciones, pero está por ver, ya que en cada legislatura salen esas buenas intenciones, pero al final no se hace nada.

El magnate ha desempolvado la "bicameral", las reformas de la constitución que emprendió hace años junto al líder ex comunista Massimo D'Alema y que quedó en nada.

De los comicios lo único que ha quedado claro es que ha salido potenciado el bipolarismo político, que empuja con fuerza al bipartidismo, con dos grandes grupos, el de Berlusconi y el de Veltroni.

También ha quedado muy claro que por primera vez en la historia de la República la izquierda comunista, el enemigo creado por Berlusconi, no estará representada en el Parlamento.

Gianfranco Fini, aliado de hierro de Berlusconi, calificó el hecho como una "anomalía", ya que en el país -constató- existe una amplía franja comunista y ecologista.

De momento, a Berlusconi lo que le preocupa es su gobierno y las medidas que pondrá en marcha, a su aliada la Liga Norte -la gran triunfadora de los comicios, al arrasar en el norte- imponer el federalismo fiscal y a la izquierda derrotada analizar en profundidad en que se ha equivocado e intentar cerrar las heridas.

Sobre las reformas, tan urgentes, el tiempo dirá.