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Bernanke versus Trichet

Dos estrategias frente a la crisis 

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Más allá de la más que discutible eficacia del nuevo cañonazo de 600.000 millones de dólares ordenado el pasado miércoles, 3 de noviembre, por la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, para estimular el consumo e insuflar oxígeno en una recuperación económica que está dando pruebas de asfixia, hay que admitir que al menos se trata de un nuevo intento, mientras que en Europa se sigue con la cantinela de que la cosa no va con nosotros.

He aquí dos bancos centrales que con un día de diferencia han exhibido sus conductas diametralmente opuestas ante la débil recuperación de sus economías respectivas. La Reserva Federal el pasado miércoles 3 y el Banco Central Europeo ayer, jueves 4. Ben Bernanke, el patrón de la Fed versus Jean-Claude Trichet, el patrón del BCE.

Los republicanos defienden en EEUU lo que Trichet hace en Europa

Bernanke dio orden de imprimir 600.000 millones de dólares, de aquí a junio próximo, para adquirir deuda pública del Tesoro norteamericano. El objetivo de reducir los tipos de interés de largo plazo persigue un doble fin: animar la inversión y estimular la euforia de la Bolsa, cuyas ganancias, o presunto efecto riqueza, deberían redundar teóricamente en un despertar del consumo.

Precisamente, el comunicado de la Reserva Federal señala: 'De acuerdo con su mandato legal, el Comité busca fomentar el máximo empleo y la estabilidad de precios. En la actualidad, la tasa de desempleo es elevada y la inflación subyacente algo baja en relación con los niveles estimados coherentes en el largo plazo con su doble mandato. Aunque se anticipa un retorno gradual a altos niveles de utilización de la capacidad en un contexto de estabilidad de precios, el progreso hacia esos objetivos ha sido decepcionantemente lento'. Esa tasa de paro es del 9,7%, mientras que en la Unión Europea se sitúa en el 10,1% Pero es que la Fed tiene un doble mandato: velar por el empleo y controlar la inflación.

Por el contrario, Trichet volvió ayer a insistir que el camino en la Unión Europea es el de la austeridad fiscal, exigió nuevos medidas en esa dirección y abogó, por enésima vez, por sanciones automáticas para aquellos países que incumplan sus compromisos.

El cuadro que se dibuja es curioso. Bernanke está ahora más solo que la una en la batalla por medios exclusivamente monetarios para dar respiración asistida a una economía estancada, habida cuenta que el Congreso ha caído en manos del partido Republicano. Y el programa de este partido es el que defiende con pasión Trichet en la Unión Europea: nada de nuevos estímulos, austeridad para reducir el déficit fiscal.

En otros términos, sin el cañonazo de Bernanke, cuyas posibilidades, una vez más, son dudosas, la coalición virtual Trichet/Republicanos conduciría a una nueva recesión sincronizada en EEUU y la Unión Europea.

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