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Bernardo Bonezzi reflexiona sobre "la fragilidad humana" en su nuevo disco

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Músico aplaudido, compositor premiado y clásico de la Movida Madrileña, Bernardo Bonezzi continúa su carrera solista con "El viento sopla donde quiere", un álbum de "letras serias" y "música amable" que reflexiona sobre "la fragilidad del ser humano".

"Vamos a donde nos lleva el viento, ya sea porque somos unos inconscientes y nos creemos superiores, o porque no podemos ejercer ningún control sobre la naturaleza", asevera Bonezzi, en una entrevista con Efe, al analizar el carácter oscilante de la condición humana.

La intención del artista no era "hacer un disco oscuro, triste o sesudo", sino ofrecer una obra "inexpresiva y lineal" que, a través de "letras abstractas", dejara el espacio necesario para que el oyente se formara "su propia y libre interpretación".

Hablar de Bonezzi es hacerlo de un creador precoz, líder del grupo Zombies a los trece años, forjador de melodías para Almodóvar & McNamara cuando apenas era mayor de edad, o responsable musical de la película "¿Qué he hecho yo para merecer esto", también del director manchego, recién alumbrada la veintena.

"Ha sido una carrera muy peculiar, de mucho trabajo, y por eso en los últimos años he tenido que tomármela de una forma más relajada, porque necesitaba tiempo para mí", razona el músico, que en 2002 cerró una etapa en el cine para retomar su carrera en solitario.

Cinéfilo hasta la médula, Bonezzi tampoco ha cortado de raíz su pasado con el medio cinematográfico, y si en discos precedentes dedicaba guiños a distintos directores y filmes, en "El viento sopla donde quiere" hace lo propio con "Un condenado a muerte se ha escapado", de Robert Bresson.

"El título del álbum es el subtítulo de esa película, una frase que siempre me gustó mucho", confiesa el músico acerca de un trabajo discográfico en el que vuelve a ejercitar su voz tras una trilogía instrumental.

"Tenía la necesidad de expresar cosas con palabras y es algo que antes no me había ocurrido, cuando todo lo que quería decir lo decía con música", expone Bonezzi, que "nunca" se ha considerado "un gran cantante".

Lejos de centrarse en su capacidad interpretativa, el músico señala que "el cambio principal" de su nuevo trabajo radica en "el tratamiento de la voz femenina con los coros". "No son los típicos coros de doblar el estribillo para reforzarlo, sino que tienen su línea melódica independiente de la voz solista", detalla.

Pinceladas de rock progresivo y psicodelia se abren paso en "El viento sopla donde quiere", cuya "sonoridad" supuso un reto para Bonezzi. "Tardé mucho en decidirme porque no quería que el disco supusiera un corte brusco respecto a los anteriores; de hecho, lo veo como una continuación", asegura.

"El arte de esconder el polvo debajo de los muebles", "Cuestión de suerte" o "Un cristal oscuro" son algunas de las nueve composiciones registradas en este álbum que incluye una versión de "Extraños juegos", pieza que Bonezzi rescata del repertorio de Zombies.

"Es un homenaje a un grupo al que sólo se recuerda por 'Groenlandia'; creo que Zombies eran mucho más que esa canción y merecen una revisión", defiende el artista sobre un conjunto al que califica de "extravagante".

La publicación de "El viento sopla donde quiere" no resultó sencilla para Bonezzi, cuya extensa carrera no le ha inmunizado ante la crisis de la industria discográfica. "He encontrado muchas barreras y por eso es un disco autoeditado; las ideas originales ahora mismo tienen muy pocas posibilidades", lamenta.

El instrumentista no descarta un regreso a la composición cinematográfica. "Me gustaría hacer una película de autor, con un director real y creativo que tenga algo interesante que decir y que contar", manifiesta.