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Bianca Jagger dice que si no actuamos ahora frente al cambio climático llegaremos al punto sin retorno

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Recién llegada de Brasil y con el cansancio acumulado tras diez días en la Amazonía, Bianca Jagger habla, en entrevista con Efe, de todos los frentes que tiene abiertos en su defensa de los derechos humanos: la abolición de la pena de muerte, el tráfico de mujeres y el desarme nuclear.

Pero, sobre todos ellos, prima, en este momento, la lucha contra el cambio climático y su influencia sobre la infancia, tema sobre el que han girado las cinco conferencias que la ex-mujer del líder de los Rolling Stones ha dado en España esta semana.

Pregunta.- Acaba de llegar de Brasil de grabar un documental ¿De qué trata y cuál es su papel en este trabajo?

Respuesta.- Este documental, en el que somos siete protagonistas, propone una solución para poder afrontar el cambio climático. En la película, cada una de nosotras aporta sus propuestas para atajar este problema, del que no podremos protegernos si no cuidamos el bosque más importante del mundo, el Amazonas, el pulmón del planeta.

P.- Y ¿usted cree que aún estamos a tiempo por hacer algo para que la situación mejore?

R.- La experiencia en Brasil me ha dado aliento, esperanza de que podemos encontrar soluciones, pero, si no ponemos los medios, en 10 ó 12 años llegaremos a eso que los científicos llaman el punto de no retorno y no habrá vuelta a atrás.

P.- En una de sus conferencias ha dicho que no podemos desligar el "caos climático" de la pobreza y las migraciones ¿Ha calado esta idea en occidente o todavía lo vemos como algo lejano?

R.- No podemos desconectar un problema de otro. Para poder afrontar el calentamiento global, tenemos que plantarle cara al de la pobreza, también crucial en la gestión de la migración. No podemos pensar en hemisferio Norte y Sur como separados, no son dos planetas o dos universos, el de los ricos y los pobres.

P.- Pero las emisiones de CO2 de los países desarrollados siguen ahí y la dependencia del petróleo no disminuye ¿Son capaces los gobiernos de ver esta conexión?

R.- No sé si lo hemos entendido, pero está claro que lo estamos viendo. Tenemos ejemplos en las migraciones, en los desastres naturales y en el aumento de la pobreza. Por eso, si no estamos dispuestos a embarcarnos en una revolución que dé un giro a esto, las consecuencias serán más graves, más perniciosas y más visibles y nos afectará a todos.

P.- Cumbres, reuniones de alto nivel, incremento de la diplomacia, todo esto ha mejorado las relaciones entre muchos países, sin embargo, los conflictos armados continúan ¿Por qué esta continua beligerancia?

R.- La guerra es una de las mayores afrentas al sentido común y el armamentismo juega un papel fundamental. Sí, es verdad que hay mucha negociación y convenciones, pero nuestros países continúan haciendo un gran negocio con las armas, es un muy lucrativo. Por eso tenemos que seguir impulsando el desarme, especialmente el nuclear. Además, no sólo los países de África están en guerra. Pensemos que EEUU, con el apoyo de Blair y Aznar, inició una guerra inmoral, ilegal e inganable contra Irak.

P.- Su oposición al gobierno de Bush no ha sido sólo por la guerra de Irak, él es defensor de la pena de muerte, vigente en más de 80 países pese a que la Declaración de los Derechos Humanos cumple este año su 60 aniversario ¿Se pueden mantener los argumentos?

R.- No lo entiendo y no puedo llegar a comprenderlo porque no hay una respuesta racional. Todos los estudios prueban que el castigo con pena de muerte no evita la delincuencia, no hay menores índices de criminalidad, al revés. No se puede llevar a cabo eso del "ojo por ojo, diente por diente" porque, si no, estaríamos en una sociedad donde muchas personas estarían ciegas. Lo que hace falta es invertir en medidas preventivas en lugar de gastar en ejecutar.

P.- ¿Debería penalizarse a los países que mantengan la pena de muerte o practiquen la tortura?

R.- Sí debería haber reglas para penalizar, pero de forma coherente y consecuente. No puede ser que para unos países sí sea reprobable y para otros no. Aquí no valen los dobles estándares. Durante años el Gobierno de Bush criticó a países que violaban los derechos humanos mientras él los violaba todos de manera flagrante y eso es irónico.

P.- Espera usted mucho del nuevo presidente Barack Obama ¿Podrá cumplir esas expectativas?

R.- Tengo esperanza de que estas políticas cambien y por eso pido que cumpla con el cierre Guantánamo como primera medida. Le hago un llamamiento para que se comprometa a no emplear nunca más la tortura y a ratificar el nuevo protocolo de Kyoto, reduciendo sus emisiones.

P.- Crecen las voces discordantes con el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, ¿Cómo valora usted su regreso al poder?

R.- Es importante que la izquierda comprenda que el Daniel Ortega de hoy no tiene nada que ver con lo que fue la lucha sandinista y a su oposición a los Somoza. Hizo un pacto con un político de extrema derecha, Arnaldo Alemán, sólo por estar en el poder. Ahora los intelectuales se han separado de él y están siendo perseguidos. Por eso, espero que las personas que tengan influencia, aquí en España, presten protección a las grandes víctimas de esta persecución como el padre Cardenal o los hermanos García Godoy.

P.- ¿Cree que alguna vez se podrá acabar con la inestabilidad política en América Latina?

R.- Mientras existan desigualdades tan profundas entre ricos y pobres siempre habrá posibilidad de que se den estos movimientos populistas.

P.- La actual situación mundial ¿Podría agravar esas desigualdades y llevar a los países en desarrollo a un escenario más negativo?

R.- Yo espero, como dijo Sarkozy, que la crisis económica nos de un nuevo planteamiento, un nuevo sistema alejado del actual capitalismo, donde organizaciones como el FMI y el Banco Mundial se han servido para explorar a los países pobres. Por eso, espero que esta crisis no sólo no represente una amenaza, sino sirva para replantear y reconsiderar el sistema.