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Billetes falsos made in Bulgaria

La Policía española facilita la caída de una sofisticada red internacional de falsificación de euros

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El Banco Central Europeo (BCE) califica de 'peligrosas' aquellas falsificaciones de billetes que guardan tal semejanza con los auténticos que son difíciles de detectar. La Policía española no tuvo ninguna duda en utilizar ese adjetivo cuando cayó en su manos, en julio de 2007, un billete de 100 euros que acababa de ser detectado en el circuito financiero español. La calidad del papel utilizado, la imitación de los hologramas y de la tinta y, sobre todo, el método de impresión offset lo convertían en una 'peligrosa' obra de arte.

Dos años después, gracias a los agentes de la Brigada de Investigación del Banco de España (BIBE), 17 integrantes de la banda que se encargaba de fabricarlos han sido detenidos en Plovdiv (Bulgaria). En su poder, los agentes de las Fuerzas de Seguridad de este país europeo encontraron más de medio millón de euros en billetes falsos de 100, 200 y 500 euros dispuestos a ser distribuidos por toda Europa.

Fuentes de la investigación señalan a Público que la red imprimía los billetes en tres talleres clandestinos ocultos en las trastiendas de una oficina, un garaje y un local comercial de esta localidad del centro de Bulgaria. Luego, ocultos en dobles fondos practicados en vehículos o, simplemente, a través de paquetes postales, eran distribuidos por Alemania, Francia, España y 'otros países europeos de alto nivel adquisitivo'.

Una vez en el destino, miembros de la organización se encargaban de venderlos a bandas locales de pasadores, nombre que reciben en la jerga policial los encargados de colarlos en establecimientos mediante la compra de productos. 'Los vendían por un 30% de su valor facial', detallan estas mismas fuentes. Y destacan el hecho de que la banda falsificara sólo billetes de los tres valores más altos, cuando las 'habituales víctimas' son los de 20 y 50 euros, más fáciles de utilizar sin levantar sospechas.

Tras detectar los primeros fraudes, la Policía española dirigió rápidamente su mirada hacia Bulgaria, porque 'la falsificación tenía elementos comunes con otras anteriores realizadas en este país', señala uno de los investigadores.

Así, en noviembre de 2007, formaron un equipo conjunto con sus colegas de la Unidad de Lucha contra el Crimen Organizado de la Policía búlgara. Se iniciaba así la Operación Serena. 'Se ha tardado casi dos años en llegar a ellos porque era una organización muy hermética.

Hubo que infiltrar agentes', reconoce uno de los policías españoles, que no se atreve a cuantificar cuánto dinero falso consiguió poner en circulación esta red en Europa. Su conclusión es rotunda: 'Seguro que todavía hay billetes circulando'.