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Bin Laden murió en diciembre de 2001, según un ex agente del KGB

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"Todos" los servicios de espionaje del mundo sabían, dice, que Bin Laden murió por una dolencia renal en diciembre de 2001, y no en mayo pasado, durante una rocambolesca y supersecreta operación militar estadounidense que le sorprendió en su escondite de Pakistán. "Todo es falso", asegura Daniel Estulin.

"Está enterrado en Bora Bora", en la Polinesia francesa, comenta a EFE este ex agente ruso del KGB, que acaba de publicar en España un nuevo libro, "Desmontando Wikileaks" (Ed. Bronce).

Para Estulin, Bin Laden "no tuvo nada que ver" con los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, ocurridos apenas tres meses antes de su supuesta muerte. "Las imágenes que hemos visto de él en estos años -destaca- son falsas".

Daniel Estulin explica la "mentira" Bin Laden por la necesidad que ha tenido Estados Unidos de justificar su "guerra contra el terror". "No hemos visto su cadáver y es imposible hacer una prueba de ADN en tan sólo unas horas; todo el mundo sabe que son necesarios días. Los americanos -recalca- son especialistas en este tipo de montajes".

La "mentira" de la muerte del terrorista más buscado de todos los tiempos, continúa, pudo desmontarse "en horas" gracias a Internet, un espacio de libertad pero también "una enorme máquina de espionaje". Algo que conoce, y muy bien, este agente del contraespionaje militar ruso que "trabajó" varios años en África, en países como Chad, Sudán, Zaire y Uganda, "para limpiar las aldeas de traficantes de diamantes de sangre".

"Quemado de toda esta movida", relata en un castellano perfecto y, a veces, un tanto "cheli" -está casado con una española-, Estulin decidió abandonar el KGB en 2006. "No es cierto que sólo sea posible salir de una agencia de inteligencia con los pies por delante, metido en una caja de madera". Aquí está él para demostrarlo. Eso sí, siempre tuvo claro quiénes eran sus enemigos, pero no tanto cuáles sus amigos.

"O salgo o me matan", se dijo entonces Estulin. Tras una experiencia tan "excitante" podía haberse dedicado "al negocio de las armas" o a escribir relatos "para niños". Ni una cosa ni la otra. Finalmente, decidió contar, de viva voz o por escrito, "alguna de las muchas cosas" que ha tenido oportunidad de conocer por su trabajo.

"La verdadera historia del Club Bilderberg", un selecto y discreto club al que pertenecen algunos de los más poderosos del planeta, "un gobierno mundial en la sombra", ha sido hasta ahora su mayor éxito editorial. Un éxito que quiere repetir con "Desmontando Wikileaks", en el que no deja títere con cabeza.

Quien haya urdido la "conspiración" que, en su opinión, es Wikileaks, "un instrumento de desinformación mediático", tiene "una mente privilegiada". Y desde luego, en ningún caso es quien "pasa" por ser su fundador, Julian Assange, que "sin saberlo" trabaja para la CIA, la todopoderosa agencia estadounidense de inteligencia.

"Wikileaks -dice sin inmutarse- es la excusa que ha creado Estados Unidos para controlar Internet. Es una estafa grande y peligrosa de la inteligencia estadounidense", insiste.

De Assange, desde hace semanas en arresto domiciliario en Norfolk, Inglaterra, después de que varios medios internacionales publicaran la primera entrega de documentos "sensibles" y secretos del Departamento de Estado, y pendiente de ser extraditado a Suecia, no escatima adjetivos.

Misterioso, robótico, camaleón, oportunista, fanático, escurridizo, hipócrita,... son sólo algunos de los calificativos que Estulin emplea en su libro para referirse a Assange, que, asegura, perteneció en sus años de infancia, junto a su madre y su padrastro, allí en su Australia natal, a una secta satánica, además de ser víctima de "oscuros" experimentos sobre control mental.

"El objetivo de Wikileaks no es único, pero el más importante es controlar el acceso libre a Internet", afirma Estulin, quien como el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt está convencido de que "en política nada ocurre por accidente. Si ocurre, puedes estar seguro de que estaba planeado así".

¿Quién o quiénes son los planificadores?. Daniel Estulin habla de ellos como habitantes de un mundo oculto, de "humo y espejos", "un mundo paralelo" que maneja los hilos y ejerce su poder sin contemplaciones. Y en el que "los buenos son los buenos; los malos, malos; los buenos, malos; y los malos, buenos".