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Blair cambia las razones de la invasión de Irak

Justifica la guerra incluso si Sadam no hubiera tenido las armas prohibidas

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Tony Blair ya ha dejado claro cuál será su testimonio cuando se presente en enero ante la comisión de investigación de la guerra de Irak. No habrá arrepentimiento ni confesión de los errores que llevaron a pensar a los británicos que Irak tenía que ser invadido a causa de su arsenal de armas prohibidas.

En unas declaraciones a un programa de la BBC que se emite hoy, el ex primer ministro dijo que habría ordenado la invasión incluso si hubiera sabido que el régimen de Sadam Hussein no contaba con armas de destrucción masiva. Si acaso, admite que tendría que haber buscado otro motivo: 'Obviamente, tendría que haber utilizado argumentos diferentes acerca de la naturaleza de la amenaza', se justificó. 'No puedo creer que estuviéramos mejor ahora con él [Sadam Hussein] en el poder y sus dos hijos'.

Blair sostiene que la prioridad era responder a la amenaza que suponía el dictador iraquí en Oriente Próximo. Sin embargo, varios ex altos cargos del Foreign Office han admitido en sus declaraciones ante la comisión que los países vecinos de Irak no se mostraban particularmente amenazados por Bagdad ni estaban a favor del derrocamiento de Sadam Hussein.

En los meses anteriores a la invasión, Blair siempre se refirió a las armas nucleares, químicas y biológicas que supuestamente tenía Irak como la razón que justificaba la invasión. Blair niega en la entrevista que sus creencias religiosas se convirtió al catolicismo al poco de abandonar el poder jugaran un papel en la decisión. Pero cuenta que la fe le dio fuerzas para dar ese paso 'en la soledad del poder'.

La entrevista sirve para vislumbrar cuál es el mensaje que Blair pretende ofrecer a la comisión. Si le insisten en la inexistencia del arsenal prohibido, el ex líder laborista enarbolará el tenebroso historial de Sadam para intentar convertir sus decisiones en inevitables.

El jefe del MI6 (servicios de inteligencia) declaró esta semana en la comisión que Irak era uno de los países para los que el Gobierno británico deseaba un cambio de régimen. John Sawers, que era entonces consejero diplomático de Blair, dijo que ya en 2001 hubo discusiones en Downing Street sobre 'las accio-nes políticas' necesarias para conseguir ese objetivo.

Sawers declaró que aún no se estaba pensando en una invasión, sino en alternativas como financiar a los grupos de la oposición o juzgar a Sadam Hussein por crímenes de guerra.

Ahora son algunos familiares de soldados muertos en la guerra de Irak los que piden que Tony Blair sea juzgado por el mismo motivo, y planean recordárselo cuando tenga que declarar.