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Blanco lanza un ultimátum a los controladores

Les insta a negociar para no tener que tomar "otras decisiones"

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Casi una semana después de haber aprobado ir a la huelga, los controladores siguen usando el anuncio como medida de presión sin convocarla y sin fijar fechas. Y pretenden alargar la situación al menos hasta el jueves. Ante este escenario, el ministro de Fomento, José Blanco, tomó ayer cartas en el asunto y lanzó un contundente ultimátum.

O el sindicato mayoritario de los controladores, Usca, se aviene a llegar a un acuerdo tras los avances conseguidos o bien acepta un arbitraje independiente para 'no seguir mareando la perdiz'. En caso contrario, Fomento tomará medidas firmes. Lo dejó claro el ministro al afirmar: 'Tienen que responder a esa oferta antes de vernos en la obligación de tomar otras decisiones', señaló tras un acto en Ourense, informa Europa Press. Es 'el momento de que digan si van a ir a la huelga o no', recalcó.

El Gobierno tiene la opción de aplicar un laudo obligatorio

La opción más clara que se le presenta al Gobierno es imponer un laudo de obligado cumplimiento a través del Ministerio de Trabajo. El laudo es una decisión que toma un tercero ajeno al conflicto cuando las partes no llegan a un acuerdo sobre la disputa laboral ni tampoco sobre un arbitraje voluntario, que es lo que están ofreciendo la empresa de aeropuertos, Aena, y Fomento a los controladores. En este caso, el laudo correspondería a la autoridad laboral, como prevé el decreto de 1977, que regula el derecho de huelga.

Este trámite necesitaría muy probablemente la aprobación del Consejo de Ministros, como han apuntado fuentes del Gobierno. El previsto para el día 20 de agosto podría parar la huelga ya que, si los controladores decidieran llevarla a cabo, no podrían hacerlo antes del día 22 porque tienen que dar a Aena un preaviso diez días antes. Y, de momento, insisten en no concretarlo antes del jueves día 12.

La paciencia del ministerio 'es infinita, pero se está acabando', advirtió Blanco ayer a los controladores, a los que acusó de estar 'causando un grave daño a la economía y al turismo de nuestro país'. 'Siempre piden trabajar menos y cobrar más', aseveró. Los miembros de Usca que han estado en la mesa negociadora con Aena no son válidos, a juicio del ministro, que exigió al sindicato que cambie a esos representantes por otros con 'autoridad'.

Usca pide ahora por escrito lo ya negociado para desistir de la huelga

Cuando el viernes por la noche, Usca suspendió la negociación con Aena después de que la empresa pública le exigiera retirar la amenaza de huelga para seguir con las reuniones, pretextó que esa decisión correspondía a su comité ejecutivo y no a los miembros de la mesa negociadora.

Lo cierto es que en el seno del sindicato hay divergencias sobre la estrategia de amagar con los paros, de acuerdo con las diferentes versiones presentadas desde que anunciaron la huelga. Aena ve una clara división en Usca y tiene la impresión de que al comité ejecutivo le da 'vértigo firmar un acuerdo', como ya señaló a Público en una entrevista el presidente del ente de aeropuertos, Juan Ignacio Lema.

Tras dos días con la negociación del convenio colectivo en suspenso, después de la ruptura del viernes, la intención del sindicato es aguantar la presión de Fomento y de Aena. De hecho, Usca pretende seguir presionando, a su vez, con la huelga sin concretar fechas hasta que el jueves su comité ejecutivo decida si, dados los avances que ambas partes admiten en las negociaciones, desiste de la huelga. Sin embargo, tiene cada vez menos opciones de conseguirlo tras varios cambios de reivindicaciones.

Por primera vez, ayer Usca pidió poner por escrito los avances logrados en la negociación para retirar su amenaza de hacer paros, según señaló uno de los dos portavoces, Daniel Zamit. Pero, al tiempo, la agrupación quiere seguir manteniendo el jueves como el día en que el comité ejecutivo decidiría su postura sobre la huelga para 'dar más tiempo a Fomento' a que les llame a negociar, pretexta Zamit. Como en un diálogo de sordos, Usca pide a Fomento que cambie de postura y se avenga a negociar, además de seguir acusando a Aena de romper la negociación.

Los obstáculos para lograr un acuerdo, del que ambas partes estuvieron cerca el viernes, según admiten, son la jornada de trabajo y los salarios. Los controladores, que ganan 200.000 euros al año de media, piden reducirla de las 1.750 horas actuales a 1.350 en 2013.