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Blanco ultima la reforma del modelo de aeropuertos

CiU y ERC rechazan los planteamientos del Ministerio de Fomento. Las autonomías tendrán un peso determinante en algunos aeródromos y podrán vetar decisiones, pero no las estratégicas

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Cuenta atrás para el nuevo modelo de los aeropuertos. El ministro de Fomento, José Blanco, se comprometió a presentarlo antes de finalizar el año y lo va a cumplir. Su departamento está ultimando los detalles. El esquema dará un peso determinante a las comunidades autónomas 'en la gestión y en la toma de decisiones' en aquellos aeropuertos que cumplan los requisitos para tener una gestión individualizada, confirman fuentes próximas al Ministerio.

Pero los grupos catalanes CiU y ERC rechazan los últimos planteamientos que han conocido por considerar insuficiente el poder que se daría a la Generalitat. Fomento, por su parte, no desvela detalles hasta que el ministro presente el informe oficialmente.

La batalla política está servida, aunque, en realidad, ya se ha ido planteando de forma creciente desde que el Gobierno anunció un nuevo modelo de gestión aeroportuaria en junio de 2008. Los partidos catalanes llevan largo tiempo reclamando para la Generalitat la gestión del aeropuerto de El Prat. Esta exigencia se incluyó en el texto inicial del Estatut de Catalunya, pero desapareció en la versión final que aprobó el Congreso de los Diputados en 2006. Al final, quedó en un compromiso para el futuro. Y ahora, todo apunta a que se abrirá una negociación.

Fomento plantea un modelo general para todo el sistema de aeropuertos con el fin de hacerlo más competitivo y, sobre todo, eficiente. Esto significa reducir pérdidas. El ministro baraja presentar el informe sobre el nuevo modelo al Consejo de Ministros del próximo día 30.

El Ministerio baraja llevar el informe al Consejo de Ministros del día 30

Bajo la nueva estructura, se creará una nueva sociedad mercantil estatal de aeropuertos, que sustituirá la actual AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) y que abrirá hasta el 30% del capital a la participación de empresas privadas o entidades financieras, mediante una salida a bolsa o una venta directa. El 70% de esa sociedad seguirá en manos del Estado.

Y, luego, para aquellos aeródromos sostenibles económicamente se abrirá la posibilidad de que tengan una gestión individualizada. Madrid y Barcelona, los dos principales, están en esa lista. Fomento no lo confirma, pero según expertos del sector, los financieramente viables podrían ser los de más de dos millones de pasajeros al año, lo que incluye otros nueve aeródromos, según los datos de 2008: Palma, Gran Canaria, Tenerife Norte, Sevilla, Bilbao, Málaga, Valencia, Lanzarote e Ibiza.

En esa gestión individualizada que es una posibilidad, no una obligación, tendrán un peso determinante los gobiernos autonómicos, pero también los ayuntamientos y las cámaras de comercio, como explicó el ministro José Blanco la semana pasada en Barcelona.

La clave está en cómo se reparta el poder en los consejos de administración de las sociedades mercantiles individuales y qué mayorías se establecerán para tomar decisiones. Así, el Estado tendría el 51%.

En cuanto al peso determinante de las comunidades autónomas que quieran participar en la gestión, dependerá de las mayorías cualificadas (las que precisan dos tercios de los votos en el consejo) que se fijen, según la última propuesta de octubre, a la que ha tenido acceso Público y que, según los partidos catalanes, ha tenido pocos cambios de calado. Según los planteamientos que han conocido, la Generalitat tendría un derecho de veto en la aprobación inicial del Plan Director de El Prat, y en las propuestas de tasas y tarifas y de presupuestos, además de amplia capacidad de bloqueo en la gestión de planes comerciales.

Las formaciones nacionalistas consideran que esto es otorgar un derecho de veto limitado, ya que no alcanza a las decisiones verdaderamente estratégicas para un aeropuerto, como son la fijación definitiva de tasas y tarifas (que corresponde a las Cortes Generales), las inversiones y la asignación de derechos de vuelo (slots).

Tendrán gestión individualizada aquellos viables económicamente

'Catalunya aspira a tener una mayoría determinante y gobernar en la gestión, no a tener una minoría de bloqueo', afirma Pere Macías, portavoz adjunto de CiU en el Congreso. Macías hace hincapié en que no se ha tratado la cuestión del traspaso de los aeropuertos de Reus y Girona. Blanco se reunió con esta formación política la semana pasada, según Macías, y hoy se ve con el secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya, Joan Ridao.

Mientras, ERC también critica los planteamientos que ha conocido. El modelo otorga a la Generalitat una 'posición minoritaria, sin participación' en las decisiones estratégicas, dijo ayer Ridao, quien avanzó que 'el acuerdo no va a ser posible'. El Gobierno catalán, por su parte, confía en que se podrá negociar y pone el acento en las decisiones donde habrá posibilidad de veto, informa Ferran Casas.

El nuevo modelo de aeropuertos tendrá que ser atractivo para los socios privados que entrarán en el holding principal. A falta de despejar las incógnitas, surgen dudas. 'Nadie en su sano juicio empresarial puede construir un proyecto empresarial sólido sobre la base de vetos negativos', señala el catedrático experto en infraestructuras y ex diputado del PSC, Germà Bel.

47 aeropuertos
El modelo elegido por España cuando se empezaron a construir aeropuertos fue el de una red tupida y extensa, que suma 47 instalaciones. En términos homogéneos, no se puede comparar, como han hecho algunos políticos catalanes, con otros sistemas que funcionan en el resto de Europa.

Primer gestor europeo
Por número de pasajeros, AENA es el primer gestor de aeropuertos europeo, por delante del británico BAA, en poder de la española Ferrovial.

Pérdidas, razón para cambiar
Según el presupuesto inicial para 2010, los números rojos de AENA serán de 600 millones por la caída del tráfico aéreo. Esta es la razón principal que exige un cambio de modelo, para reducir pérdidas e imponer la racionalidad financiera.