Publicado: 03.03.2014 17:34 |Actualizado: 03.03.2014 17:34

Blesa ante el juez: "No se puede considerar a un jubilado como un ignorante financiero"

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Balones fuera. El expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa, que hoy ha declarado ante el juez instructor de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, se ha sacudido todas las acusaciones en su contra por el caso de las preferentes comercializadas por su entidad cuando él era su máximo responsable.

Durante poco más de una hora frente al magistrado, el banquero ha declarado que "no se puede considerar a un jubilado que cobra una pensión como un ignorante". Varias veces ha insistido en esta línea argumental a preguntas del fiscal, asegurando que como banquero no podía considerar "que un minorista es un ignorante financiero".

Quien sí se declaró ignorante fue Gerardo Díaz-Ferran, consejero como él de Caja Madrid cuando se colocaron las preferentes a los clientes. Díaz Ferrán entró en el juzgado esposado, proveniente de la cárcel de Soto de Real, y con mucha seguridad proclamó ante el juez en su declaración: "No sé lo que es una preferente. Me enteré de lo que era en 2011".

Mientras fuera la aguardaban varios centenares de preferentistas afectados por la estafa bancaria de su entidad, que han aporreado el coche del banquero cuando ha salido de su declaración, al tiempo que le han tirado globos de agua entre insultos.

La cuestión del tipo de clientes escogido, su conocimiento del riesgo y las alertas recibidas son claves en este caso. Una directiva europea (la directiva sobre Mercados de Instrumentos Financieros, Mifid, de 2004) obliga a los bancos a dar el mayor grado de protección a los clientes minoristas, a ofrecerles información clara y a someterlos a un Test de Conveniencia para determinar su formación, si comprenden el riesgo de lo que firman y si están capacitados para suscribir un producto complejo (Preferentes, Swaps...)

Miguel Blesa ha declarado que no se ocupaba de estos asuntos, y ha echado la culpa los departamentos de Marketing y de Cumplimiento Normativo.

El área de Marketing, según él, era la responsable de definir el tipo de cliente, realizar un tríptico-resumen y elaborar el argumentario para los empleados de las sucursales. El fiscal Anticorrupción Alejandro Luzón le ha preguntado por qué el 43% de los compradores de preferentes tenían más de 65 años y el 63% más de 50. Blesa ha asegurado desconocerlo y ha atribuido la decisión a los citados departamentos.

Cerca de 82.000 clientes compraron preferentes, según el fiscal: el 95% eran personas físicas. También aquí Blesa ha pasado la pelota a los de Marketing: fue decisión de este departamento colocar las preferentes entre particulares y no entre inversores.

Este producto financiero, que ata de por vida al cliente, fue colocado en el año 2009 entre los clientes llamados moderados; esto es, particulares que no quieren colocar su dinero en especulaciones de alto riesgo. El 30 de julio de 2010, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) les comunicó que debían pasar este producto a clientes con perfil dinámico, según Blesa.

El hecho de que la mayoría de los clientes no leyera el tríptico tampoco es asunto suyo: "Cada uno es responsable de lo que lee", ha asegurado Blesa al juez, según fuentes jurídicas.

Tampoco fue asunto suyo el asterisco que aparecía en el folleto, con el que se informaba de que el riesgo de Caja Madrid estaba en fase de revisión, cuya valoración fue revisada a la baja por Moody's ese verano. Era la red comercial la que tenía orden expresa de informar a los clientes, según Blesa.

Miguel Blesa también ha rechazado su responsabilidad sobre las cinco preguntas que se hacían a los clientes en el test. Ninguna de ellas se refería al conocimiento del cliente sobre los riesgos de mercado.

El ex presidente de Caja Madrid ha reconocido que se ofreció a los empleados un bonus: una comisión del 3% del nominal de cada Preferente suscrita. Aquí tampoco cree que existiera conflicto de intereses en "la red de vendedores" -así ha definido a sus oficinas- frente a otros productos más moderados que tenía la entidad. Suponía "un estímulo", pero no un conflicto.

Y, así, en sólo tres días se vendieron 3.500 millones de euros en Preferentes, de los que 1.300 millones se colocaron el primer día.

 El ex presidente de la patronal CEOE Gerardo Díaz Ferrán llegó a la Audiencia Nacional esposado, procedente de la prisión de Soto del Real (Madrid) donde está encarcelado por el vaciamiento patrimonial del grupo Marsans para engañar a sus acreedores.

Mientras Blesa no paraba de mover los pies, nervioso, ante el juez, Gerardo Díaz Ferrán compareció tranquilo ante el juez Andreu, titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional. El interrogatorio corrió a cargo del fiscal, porque Andreu, que en su momento quiso inhibirse de esta instrucción, no hizo ninguna pregunta.

Cuando se colocaron las preferentes investigadas, Díaz Ferrán era miembro del Consejo de Administración, pero delegó su voto en Blesa y sólo acudió una vez al Consejo de Administración de Caja Madrid. Era el año 2009 y el "expolio" de Aerolíneas Argentinas, sus responsabilidades al frente de la CEOE y la reforma laboral del Gobierno socialista, le impidieron acudir a esas reuniones.

No tuvo conocimiento de las preferentes. "No supe lo que era una preferente hasta 2011", ha dicho Díaz Ferrán en su declaración, según fuentes jurídicas.

Otro miembro del Consejo de Administración que ha declarado ha sido Gonzalo Martín Pascual. Este dirigente sindical ha asegurado que este asunto se ocupaba la Comisión Ejecutiva de Caja Madrid y no el Consejo.

Y así como Blesa había sostenido ante el juez que transmitía la información por escrito a los consejeros, Martín Pascual ha asegurado que sólo eran informados verbalmente, de forma incompleta y nunca por escrito.

Un grupo de afectados por las preferentes de Caja Madrid, concentrados ante la Audiencia Nacional. EFE

Decenas de preferentistas se han abalanzado y han aporreado el coche en el que el expresidente de Caja Madrid ha abandonado la Audiencia Nacional mientras le proferían gritos e insultos, al tiempo que le lanzaban globos de agua.

Un vehículo aguardaba a Blesa en la puerta del tribunal al término de su declaración ante el juez Fernando Andreu, que se ha prolongado durante alrededor de una hora, tras lo cual ha dado la vuelta en el garaje de la Audiencia Nacional para abandonar la calle Prim en dirección prohibida, hacia el paseo de Recoletos.

Allí, y a pesar del despliegue policial, le esperaban más de un centenar de afectados por las preferentes, que tras saltarse el cordón policial, han conseguido inmovilizar el coche, han comenzado a zarandearlo y golpearlo y han lanzado contra él globos de agua mientras le proferían insultos como "ladrón" e "hijo de puta".