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La Bolsa va a lo suyo: un 30% de rentabilidad en cuatro meses

Los expertos destacan que el Ibex 35 no es representativo de la economía real. Sólo seis valores copan tres cuartas partes del mercado.

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El Ibex, que refleja la evolución de los 35 valores más importantes de la Bolsa española, ha subido un 30% desde el mínimo anual registrado el pasado mes de junio. Eso significa que, por cada euro que se jugaron en acciones, los compradores han ganado 30 céntimos en menos de cuatro meses, sólo por el aumento de la cotización.

El Ibex cerró la sesión de ayer en 9.805,30 puntos, su nivel más alto desde julio de 2011, aunque todavía está muy lejos de los 16.000 puntos alcanzados justo antes de que estallara la crisis.

La mayoría de los expertos coinciden en que el comportamiento de la Bolsa desde el inicio del verano se compadece mal con los principales datos de la economía española, que sigue bajo mínimos. Las subidas, dicen, son fruto de una “sobreactuación” del mercado frente a los tímidos indicios del fin de la recesión, “magnificados” a conciencia durante las últimas semanas por el Gobierno. Cualquier noticia mínimamente favorable es recibida ahora como agua de mayo, después de tantos meses hundidos en el pesimismo.

Un ejemplo de ello es la reciente declaración de que ha concluido el rescate bancario, lo que para algunos equivale a dar por saneado el sistema, a pesar de que quedan por provisionar no menos de 5.000 millones para la cobertura de las refinanciaciones de créditos. Según las fuentes consultadas, se esperaba una cantidad “bastante superior” a la que ha anunciado el Ministerio de Economía y eso ha favorecido la compra de acciones de las entidades financieras, con la consiguiente subida del Ibex, donde el sector tiene un peso del 38%.

La escasa de representatividad de la Bolsa española es otra de las razones aducidas por los expertos para explicar su actual evolución, mientras “la demanda interna sigue de capa caída y no hay creación neta de empleo”. Sólo seis valores (Santander, Telefónica, BBVA, Inditex, Iberdrola y Repsol) copan tres cuartas partes del mercado y, encima, se trata de empresas cuyos resultados dependen mucho de la actividad exterior y cada vez menos del negocio doméstico, debido a su creciente grado de internacionalización.

También influye en la escalada de la Bolsa que la rentabilidad de la deuda pública se encuentre bajo mínimos, con el riesgo añadido de que lo invertido en ella pierda valor por un eventual rebrote de la inflación derivado de las políticas expansivas. “Hay mucho dinero, pero pocos sitios donde de verdad merezca la pena meterlo”, señalan las mencionadas fuentes. A lo que se une el hecho de que, en general, las acciones están bastante baratas después de cinco años de fuertes recortes en su cotización.

Hay unanimidad a la hora de responder a la pregunta de si la reanimación de la Bolsa puede repercutir favorablemente en la marcha de la economía real. Antes era seguro el “efecto riqueza”; es decir, que los inversores, al ver cómo subían sus títulos de renta variable, creían disponer de más dinero y propendían a gastar más. Pero la crisis “nos ha vacunado contra este tipo de espejismos y la gente anda ya con mucho más cuidado”.

Respecto al futuro, una de las claves es que se consoliden ciertas mejoras objetivas, como la prima de riesgo, que hace quince meses estaba encaramada a los 640 puntos básicos y ahora ronda los 250. Pero eso “no sólo depende de España”, sino también de que el Banco Central Europeo mantenga sus programas de compra de deuda y de que Mario Draghi cumpla su promesa de hacer cuanto sea necesario para evitar tensiones injustificadas sobre el euro.

Algunos economistas consideran decisivo el papel que desempeñar la nueva responsable de la Reserva Federal, Janet Yellen, partidaria hasta ahora de las políticas de estímulo del crecimiento. Otra noticia esperada es el acuerdo para elevar el techo de deuda en Estados Unidos, porque una paralización sine die de los fondos federales traería “graves consecuencias”, no sólo para ese país, sino para el mundo entero.