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El trabajo de los bomberos en Barajas es reconocido con el "Premio Internacional del fuego"

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La labor de los bomberos del aeropuerto de Barajas tras el accidente del avión de Spanair del pasado 20 de agosto será reconocida internacionalmente hoy con la entrega del "Premio Internacional del Fuego", que cada año concede la Asociación Cultural Santa Bárbara del Fuego, de Rieti (Italia).

En nombre de sus alrededor de 140 compañeros, Francisco Martínez Alvarado recibirá este galardón con el que antes han sido premiados el bombero Mario Trematore, por haber rescatado la Sábana Santa; los bomberos de Nueva York, por su actuación el 11-S, y el comandante de los bomberos de Chernobyl, Oleksandr Khomenko, entre otros.

La localidad italiana de Rieti premia a los que han realizado un acto heroico en la intervención en un incendio y han salvado vidas.

Un reconocimiento que Francisco Martínez considera "muy positivo" para elevar la moral, ya que "aunque es nuestro trabajo en una intervención como la del accidente se pasa muy mal".

"Se trabaja en exceso y luego te quedas muy vacío", comentó el bombero a Efe, quien reconoció que un acontecimiento así no termina de olvidarse nunca.

Martínez trabaja desde hace 15 años en el aeropuerto de Barajas en uno de los tres parques en los que 140 bomberos atienden las incidencias que se registran en las pistas y en las terminales.

Participan en la solución de problemas en despegues y aterrizajes de aviones, como las consecuencias de impactos de aves en los motores, además de intervenir en siniestros de tráfico en la zona de plataforma y en accidentes laborales, en los que "hasta hemos tenido que descolgar a personas de andamios en las obras".

Un repertorio de intervenciones a las que Francisco Martínez asegura que un bombero se acostumbra, pero no a lo que se vivió en las instalaciones madrileñas el pasado 20 de agosto de 2008 donde murieron 154 personas a causa del siniestro.

"Unas 12 ó 13 familias enteras volaban en el avión, había 24 niños, era verano, recogimos muchos útiles de playa. Había muchos símbolos. Se mezclaba la muerte con el ambiente vacacional. Era brutal", relata el bombero.

Además, reconoce que "siempre se piensa en lo que no has podido hacer, en las vidas que no has podido salvar".