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Los bomberos de Zaragoza venden un calendario con fines benéficos

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La Asociación Cultural y Deportiva de Bomberos de Zaragoza ha presentado, por tercer año consecutivo, un calendario benéfico, en el que aparecen algunos trabajadores con el torso desnudo, con el fin de recaudar fondos para iniciativas solidarias y financiar las actividades deportivas del cuerpo.

Así lo ha explicado hoy en una rueda de prensa José Ángel Casamayor, uno de los coordinador de la actividad, quien ha declarado que la mitad de los beneficios que se recauden de la venta de los calendarios irán destinados a la construcción de una pista deportiva en una residencia que la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de Aragón (ASPANOA) tiene proyectada en Almudévar (Huesca).

La otra mitad del dinero recaudado estará destinado a financiar parte del coste de la participación en diferentes eventos deportivos. Miembros de esta asociación participaron el año pasado en las Olimpiadas de Bomberos y Policías en Vancouver (Canadá), donde consiguieron 14 medallas.

Con la venta de los 30.000 calendarios -5.000 de mesa y 25.000 de pared-, a 5 euros cada uno, pretenden alcanzar la recaudación del año pasado, que ascendió a 56.000 euros, según ha informado Casamayor.

Los propios bomberos, vestidos de "faena", se van a encargar de vender los calendarios en distintos puntos de la capital aragonesa, como en la céntrica calle Alfonso, la puerta de El Corte Inglés del Paseo Independencia o en el Centro Comercial Augusta durante los fines de semana.

Más de veinte aspirantes se presentaron a las pruebas de selección de este año, aunque sólo doce fueron elegidos, y únicamente tres habían participado en el calendario del año pasado.

Varios de estos bomberos han declarado a los medios después de la presentación del calendario que su principal motivación para participar en esta actividad ha sido el fin al que iban destinados los fondos, especialmente la iniciativa solidaria.

"Es una causa que merece la pena" ha afirmado Juan Carlos Garrido, además de subrayar que es una experiencia única.

También ha explicado que estuvo con el torso desnudo y mojado durante unos 45 minutos, hasta que el fotógrafo logró el plano que quería, a la vez que sostenía a una chica en brazos, por lo que el posado fue bastante duro.

Otros compañeros también han resaltado la dureza y el frío que pasaron durante la sesión, ya que en la mayor parte de los casos estaban mojados, con el torso desnudo y a la intemperie en pleno mes de noviembre.