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Bono y Blanco, dos estrellas apagadas, se unen para la etapa post Rubalcaba

Los dos ex dirigentes del PSOE, viejos antagonistas, mantienen un encuentro a solas en secreto al margen de la dirección del partido

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El ex número dos del PSOE y ex ministro de Fomento, José Blanco, y el ex presidente de Castilla-La Mancha, ex ministro de Defensa y ex presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, mantuvieron ayer viernes un largo encuentro a solas a la hora del almuerzo en el reservado de un céntrico restaurante de Madrid. La entrevista entre los dos ex dirigentes socialistas, que se prolongó durante más de dos horas y media

, se produce justo cuando se ha abierto un amplio debate en el seno del partido socialista sobre la sucesión del actual secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, como cabeza de cartel del PSOE para los próximos comicios generales.

Ambos llegaron a la cita por separado; primero lo hizo José Blanco y unos minutos después llegó José Bono. Sin embargo, ambos abandonaron el restaurante juntos pasadas las cinco de la tarde. Su presencia pasó bastante desapercibida ya que los dos políticos se encontraron en uno de los reservados del restaurante. La reunión de Blanco y Bono tuvo lugar justo un día antes de la convocatoria de la cuarta jornada de diálogos preparada por la dirección federal del PSOE para hoy en Oviedo dentro de la preparación de la Conferencia política que la formación socialista ha anunciado para el mes de octubre. En concreto, la cita en la capital asturiana se centra bajo el lema 'Ganarse otra democracia para ser más Europa' en la que se abordan aspectos sobre la organización interna del partido. Previamente se han celebrado sesiones monográficas sobre Europa, economía y empleo y, la más reciente, sobre fiscalidad.

Lo llamativo del encuentro entre Blanco y Bono reside en que estos dos ex dirigentes nunca han mantenido una estrecha relación. Es más, durante la etapa en la que José Luis Rodríguez Zapatero fue secretario general del PSOE (julio de 2000 y febrero de 2012) ambos mantuvieron posiciones antagónicas, no exentas de enfrentamientos soterrados. Durante el liderazgo de Zapatero, José Blanco fue secretario de organización, primero, y vicesecretario general a partir de 2008, mientras que José Bono estuvo relegado en el ámbito orgánico del PSOE tras ser derrotado por Zapatero en la lucha por la secretaría general del partido en el XXXV congreso federal. El dirigente manchego se mantuvo como presidente de su comunidad, pero con un perfil bajo ante la hegemonía del equipo de Zapatero.

Lo llamativo del encuentro es que ambos exdirigentes nunca han mantenido una estrecha relación Con la victoria del PSOE en las elecciones generales de 2004 Zapatero nombró a Bono ministro de Defensa con lo que su papel orgánico se diluyó todavía más al abandonar la presidencia de Castilla-La Mancha. Tras revalidar su victoria. Zapatero colocó a Bono en la presidencia del Congreso de los Diputados, un puesto con un cariz plenamente institucional. Su presencia en el ámbito orgánico del partido se diluyó por completo. En ese tiempo Blanco intentó llenar el 'hueco' dejado por Bono en la federación castellanomanchega con referentes suyos, sin demasiado éxito.

El entorno de Zapatero en el PSOE nunca se fió de Bono, aunque el propio líder socialista siempre le dispensó una atención personal muy cercana. En Ferraz siempre consideraron que Bono nunca admitió en el fondo su derrota frente a Zapatero; en consecuencia, Blanco siempre le consideró un enemigo potencial en ámbito orgánico. Sin embargo, con el deterioro de la gestión del Gobierno socialista y la derrota electoral en noviembre de 2011 el panorama interno en el PSOE cambió radicalmente.

Blanco, cada vez con menos capacidad de control orgánico, y Bono coincidieron en dar apoyo, con cierta discreción, a Rubalcaba frente a Carme Chacón. Sin embargo, la victoria del cabeza de cartel electoral sobre la política catalana no se tradujo en un mayor protagonismo para ninguno de los dos: Blanco siguió como simple diputado y Bono mantuvo su ostracismo dentro del PSOE.

Bono sacó cabeza durante unos días con la presentación del primer tomo de sus memorias - 'Les voy a contar' - por las que la editorial Planeta le ha pagado 800.000 euros, según declaró él mismo a la revista Vanity Fair. Pero Rubalcaba y su equipo no le han dado ningún tipo de protagonismo desde que tomaron las riendas de Ferraz.

'Volvemos a vernos y te digo algo', le dijo Blanco a Bono justo antes de que ambos se levantasen de la mesa  Por su parte, la estrella de José Blanco también se ha ido apagando en el último año y medio. Marginado también por el equipo de Rubalcaba, el ex número dos del PSOE - que mantiene una distante relación con Zapatero desde que éste abandonó Moncloa - se encuentra imputado por el caso Campeón que instruye el magistrado del Tribunal Supremo José Ramón Soriano por presuntos delitos de tráfico de influencias y cohecho. Esta situación le ha obligado a desistir en su inicial interés de luchar por el liderazgo de la federación gallega del partido, el PSdG.

Presionado por insistentes informaciones no desmentidas que estrechan el cerco judicial sobre sus actuaciones mientras fue ministro de Fomento, Blanco se vio obligado a declarar públicamente el pasado 22 de marzo, en sede parlamentaria, que renunciaría a su acta de diputado en el caso de que el juez instructor decretase la apertura de juicio oral contra él. Fuentes judiciales dan por segura esta circunstancia antes de que finalice este año.

La reunión de ayer acabó con el compromiso de ambos de volver a reunirse. 'Volvemos a vernos y te digo algo', le dijo Blanco a Bono justo antes de levantarse ambos de la mesa. Previamente, el ex número dos del PSOE le relató a su interlocutor que se disponía a pasar un tranquilo viaje con la familia durante el fin de semana.