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Bosworth viaja a Pyongyang para tratar de relanzar el diálogo a seis bandas

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El Gobierno de EE.UU. aplicará la próxima semana en Pyongyang su estrategia de diálogo cuando el enviado especial para Corea del Norte, Stephen Bosworth, se siente por primera vez a conversar con las autoridades del régimen comunista.

Bosworth partirá este fin de semana a Seúl, desde donde se trasladará el martes a Pyongyang para entablar conversaciones directas con el Gobierno de Kim Jong-il.

El enviado especial permanecerá hasta el 10 de diciembre en Pyongyang para después regresar a Seúl y partir de allí a Pekín, Tokio y Moscú con el objetivo de comunicar los resultados de sus conversaciones a los participantes en las negociaciones a seis bandas antes de regresar el día 15 a Washington.

Bosworth viajará a la capital norcoreana para tratar de revivir el proceso de negociación con ese país y persuadirle de que reinicie las conversaciones a seis bandas sobre el programa nuclear norcoreano, estancadas desde diciembre de 2008.

Washington insiste en que no se trata de conversaciones bilaterales sino de un diálogo dentro de las negociaciones multilaterales.

El Departamento de Estado dijo ayer que EE.UU. ha dejado muy claro al régimen comunista que "solamente hablamos con ellos para buscar la reanudación de las negociaciones a seis bandas".

"Vamos a meternos en esto con un mensaje muy claro", indicó Mark Toner, director para las relaciones con la prensa del Departamento de Estado.

Bosworth estará acompañado del principal representante de EE.UU. en las negociaciones multilaterales con Pyongyang, Sung Kim, el responsable en asuntos coreanos del Departamento de Estado, además de enviados del Consejo de Seguridad Nacional y del Departamento de Defensa, según Toner.

De momento, EE.UU. ha guardado silencio sobre las reuniones que mantendrá el enviado especial para Corea del Norte en Pyongyang y solo ha dicho que seguramente se reunirá con su homólogo en las negociaciones y con "autoridades de alto rango apropiadas".

El encuentro directo se producirá además después de la reunión que mantuvo el ex presidente Bill Clinton con Kim Jong-il en agosto, cuando medió para lograr la liberación de dos periodistas estadounidenses condenadas a doce años de trabajos forzosos.

En los medios estadounidenses se pudo leer después que el líder norcoreano había enviado señales positivas al presidente estadounidense, Barack Obama, a través de Clinton y se había mostrado abierto a un diálogo directo con EE.UU..

Las negociaciones de la comunidad internacional con Pyongyang ha pasado por muchos altibajos.

En 2005, Corea del Norte accedió a abandonar su programa nuclear a cambio de mayores ayudas, relaciones con EE.UU. y Tokio y un pacto de paz permanente en la península.

Pero las conversaciones atravesaron otro momento tenso, cuando Pyongyang lanzó en 2006 al menos siete misiles balísticos de prueba y efectuó un ensayo nuclear subterráneo, lo que le valió la imposición de sanciones internacionales.

En 2007, las delegaciones de ambas Coreas, EE.UU., Rusia, Japón y China firmaron un acuerdo que implicaba el cierre de las instalaciones nucleares de Corea del Norte a cambio de ayuda energética y económica.

Un año después Corea del Norte destruyó la torre de refrigeración de Yongbyon y EE.UU. anunció que retiraba a ese país de la lista de países terroristas.

Pero en diciembre del año pasado, Pyongyang se negó a consensuar un protocolo de verificación del desarme nuclear.

En abril y mayo de este año, Corea del Norte efectuó un nuevo lanzamiento de misiles y una segunda prueba nuclear, lo que endureció las sanciones.

El 6 de octubre, Kim Jong-il condicionó su retorno al diálogo a seis bandas al resultado de unas negociaciones previas con EE.UU.

La visita de Bosworth a Corea del Norte será la primera que realice un miembro del Gobierno de Obama para iniciar conversaciones directas con el régimen comunista y la primera de una Administración estadounidense en más de un año.

El principal negociador en el diálogo nuclear con Pyongyang durante el Gobierno de George W. Bush, Christopher Hill, fue, en septiembre de 2008, el último representante de EE.UU. en viajar oficialmente a Corea del Norte.