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Los Botín se hacen con todo el poder en Bankinter

Alfonso Botín, hijo de Jaime, será vicepresidente ejecutivo. Echegoyen abandona el banco

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La familia Botín creó Bankinter en 1965 conjuntamente con Bank of America. Desde entonces, el accionariado ha dado varios vuelcos, pero los Botín han seguido siendo la referencia. En los últimos años, Jaime Botín hermano de Emilio, presidente del Santander y sus hijos se han esforzado por ser los primeros accionistas del banco (primero en una pugna con Ram Bhav-nani y después con la entidad francesa Crédit Agricole), aunque se mantenían en un discreto segundo plano en la gestión diaria, que habían dejado en manos del presidente, Pedro Guerrero, y, sobre todo, del consejero delegado, Jaime Echegoyen.

Ayer dieron un golpe de mano y decidieron retomar el poder, en este momento de dificultades del sector financiero, en el que entendían que Bankinter se había quedado un poco estancado en su crecimiento. Para dar el cambio de rumbo a la entidad, relevaron al consejero delegado. Jaime Echegoyen dejará el cargo después de nueve años y será sustituido por María Dolores Dancausa, hasta ahora consejera delegada de Línea Directa Aseguradora, la filial de seguros de Bankinter. Dancausa ha dirigido esta compañía desde su creación en 1994 y ha sido su máxima ejecutiva durante los dos últimos años, bajo la presidencia de Alfonso Botín.

Alfonso Botín quiere dar un giro a la gestión para que el banco crezca

Precisamente, Alfonso hijo de Jaime y sobrino de Emilio será el representante de los Botín que dirigirá la gestión de Bankinter. El consejo de administración, del que ya formaba parte en representación de Cartival (la sociedad patrimonial en la que tiene agrupadas su 23,88% del banco junto a su padre y hermanos), le nombró ayer vicepresidente ejecutivo, con todos los poderes sobre la estrategia y los riesgos del banco. Eso supone quedarse con todo el mando, algo que no ejercía la familia de forma tan directa desde que en 2002 Jaime Botín dejó la presidencia ejecutiva.

Fuentes del banco aseguran que este cambio de rumbo tiene como objetivo impulsar un fuerte crecimiento del banco, en el que Echegoyen no creía, dado el difícil entorno del mercado, aseguran otras fuentes.

Los analistas creen que se abre así la opción de hacer una adquisición o fusión

A la entidad no le importaría crecer mediante compras, pero no hay muchas posibilidades de adquisición, dado que Bankinter quiere comprar si mantiene el mando y si puede preservar su modelo de negocio, diferente al del resto de entidades.

Si no cambia sus condiciones, la posibilidad de las compras va a ser prácticamente imposible, aseguran en el sector, con lo que sólo queda la posibilidad de crecer a pulmón, y eso en el contexto actual de descenso del crédito y de guerra de pasivo es casi más difícil todavía, añaden, tras recordar que no tiene un gran exceso de capital, por lo que no puede asumir demasiados riesgos sin realizar una ampliación de capital.

La tarea de Botín y de Dancausa bajo la presidencia de Pedro Guerrero, que pierde poder con estos cambios se antoja, por tanto, muy complicada, aunque la bolsa premió ayer la operación con una subida del 2,3%. En el mercado se entendió que con estos movimientos se abría la posibilidad de acometer una operación corporativa.

No obstante, sorprendió entre los analistas que se hiciera el cambio el día antes de presentar los resultados. De hecho, varios de ellos interpretaron el movimiento como un castigo para Echegoyen por no haber conseguido unas cuentas mejores. El ya ex consejero delegado, que a partir de ahora ocupará un cargo en la Fundación Bankinter, tendrá aun así que dar la cara hoy ante los medios de comunicación, pues tendrá que encargarse, como todos los trimestres desde hace nueve años, de explicar los números.

Crédit Agricole, que es el segundo mayor accionista de Bankinter, con el 20,1% del capital, fue informado ayer de los cambios acometidos en la entidad y no presentó ninguna objeción, aunque el hecho de que no esté presente en el consejo le deja al margen de la gestión. Fuentes oficiales de Crédit Agricole prefirieron no hacer ningún comentario.

El grupo francés, que acumula unas importantes pérdidas latentes en su inversión en Bankinter, no ha peleado duramente por hacer valer su paquete accionarial para tomar parte en la gestión, pero en el sector financiero se espera que en algún momento lo haga e, incluso, que intente tomar una participación más importante en el banco. Los gestores de Bankinter se han opuesto a darle más poder porque le ven como un competidor.