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Botín y Rajoy exigen que no haya recorte para la deuda española

El presidente del Santander cree que "es el momento de frenar el tren regulatorio" porque puede poner "en peligro" la recuperación

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La Unión Europea afronta una semana crucial pues, según las decisiones que tome, puede conseguir que poco a poco todo vuelva a la normalidad o, por el contrario, que las entidades financieras de la región empiecen a tener serios problemas y acaben por causárselos a todos los países. La Autoridad Bancaria Europea (la EBA) está ultimando un documento, que presentará este miércoles o el jueves, para que se debata a partir del viernes en la cumbre europea.

De momento, sigue en estudio la idea de obligar a los bancos a tener una mayor solvencia (un mayor nivel de capital) y también que para calcularla se apunte una quita del 20% en la valoración de la deuda soberana española e italiana, y cifras muy superiores para la griega, la portuguesa y la irlandesa.

Emilio Botín, presidente de Banco Santander, y Mariano Rajoy, líder del PP, coincidieron este miércoles en exigir al Gobierno español que debe apoyar o rechazar esta idea en la cumbre y a las autoridades europeas que no apliquen este descuento porque tendría consecuencias gravísimas para toda la zona del euro. Botín aseveró: 'Poner en duda de forma generalizada la sostenibilidad de la deuda pública o del sistema financiero europeo puede llevarnos a una espiral imparable de crisis soberanas y crisis bancarias'. Rajoy, tras ofrecer su 'pleno apoyo' al Gobierno y exigirle que defienda esta postura en Bruselas, explicó que no puede haber ningún ajuste en el valor de la deuda española, porque 'España puede y va a pagar su deuda; es un país solvente'.

Sin embargo, esta posición tuvo enfrente al comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, que en la IV Conferencia Internacional de Banca, organizada por el Santander, defendió que hay que romper el círculo vicioso de las dudas de la deuda soberana mediante una valoración 'adecuada y prudente' de cada activo. También pidió unas nuevas pruebas de estrés para los 60 bancos europeos que pueden tener riesgo sistémico, aunque el presidente de la EBA, Andrea Enria, aseguró que no se realizarán a corto plazo.

Almunia fue el único en un foro plagado de autoridades y representantes bancarios españoles e internacionales que se mostró a favor de la recapitalización de la banca europea. Por el contrario, Jacques de Larosiére, presidente de Eurofi, un gran think tank europeo, defendió que no se enfatice tanto en el capital porque se elevan los costes de financiación y se castiga el crédito, sino que se constituyan incentivos y desincentivos a los activos según su riesgo.

Curiosamente, mientras se debate cómo pedir a la banca más capital para cubrir sus posiciones de deuda soberana, en la Unión Europea se está ultimando, según fuentes comunitarias consultadas por este diario, que el fondo de rescate pueda avalar emisiones de deuda de países atacados como España o Italia.

El mecanismo, que se haría extensible a cualquier país del euro, garantizaría hasta un 30% las pérdidas a los inversores en deuda soberana en caso de que se produzca un impago. Aunque el porcentaje es todavía objeto de negociación, los países del euro creen que el mecanismo aportaría confianza a los acreedores.

'España e Italia lo han pedido insistentemente', aseguraron las mismas fuentes, que afirman que modificar el fondo de rescate para este nuevo uso no implicaría un nuevo proceso de ratificación en los parlamentos nacionales como el que concluyó la semana pasada en Eslovaquia, no sin suspense.

La idea es defendida por el BCE, para quien 'lo más importante' es que el fondo 'apoye las nuevas emisiones de bonos de, por ejemplo, Italia o España', en palabras de Vitor Constancio, vicepresidente de la institución monetaria.

El presidente del grupo Santander, Emilio Botín, se ha cansado de la excesiva regulación que, a su parecer, se está imponiendo al sector bancario. Regulación, que en su opinión puede poner 'en peligro la capacidad de la recuperación' económica mundial.

'Es el momento de frenar el tren regulatorio y valorar y calibrar el impacto de las medidas que ya están en marcha', aseguró Botín en la apertura de la IV Conferencia Internacional de Banca, organizada por su entidad.

Elbanquero reconoció que algunas entidades con exposición a la deuda pública griega pueden necesitar ampliar su base de capital, pero dejó claro que 'no debe forzarse una recapitalización indiscriminada de la banca europea sin resolver de forma definitiva el problema de la deuda pública'.

En su opinión, estas nuevas propuestas 'no tienen ningún sentido' porque 'no respetan' las reformas que hay en marcha e 'invalidan' los exámenes de capital que hizo la EBA hace solo tres meses, en los que no se contemplaban quitas para la deuda soberana.

Por eso Botín cree que 'crean inseguridad y confusión, aumentan la incertidumbre en los mercados y por último producirán una contracción del crédito'.

Finalmente, se refirió a la propuesta europea de imponer una tasa a las transacciones bancarias, iniciativa que EEUU no estaría dispuesto a aplicar, lo que crearía un agravio comparativo para Europa. Otro riesgo de la regulación bancaria en marcha es que llegue a 'estrangular el crecimiento económico', pues podría impedir a la banca desarrollar eficientemente su papel de intermediario financiero. 'No hay economía sana sin banca sana', dijo Botín.