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"Bottle Shock", otro film "indie" que apuesta por la autodistribución

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El film "Bottle Shock", del director Randall Miller, que hoy se estrena en sólo 12 ciudades de Estados Unidos, es una nueva muestra de que el cine independiente opta cada vez más por la autodistribución para llegar a las salas de cine.

"Bottle Shock" reúne en la pantalla a dos caras conocidas, Bill Pullman y Alan Rickman, para contar una historia en la que el vino de California es el protagonista y que consiguió tener, en la pasada edición del Festival de Sundance, una calurosa acogida del público y de la crítica.

Pullman y Rickman dan vida a una historia real en la que dos soñadores consiguen que en 1976 un vino criado en el Valle de Napa triunfe en un concurso en Francia y sitúe para siempre a la localidad de Calistoga en el mapa de los amantes del buen beber.

Los aplausos en el festival y las comparaciones que la cinta recibió con la aclamada "Sideways" ("Entre copas", 2004), de Alexander Payne, no fueron suficientes, sin embargo, para que las grandes distribuidoras de Hollywood ofrecieran a Miller una oferta atractiva que garantizara una buena distribución del film en EE.UU.

Para evitar que la cinta acabara en el olvido o convertida, a lo sumo, en un estreno en forma de DVD, el cineasta y su esposa, Jody Savin, guionista de la cinta, decidieron, como otros tantos directores, buscar nuevos métodos de distribución y el más seductor fue el de encargarse ellos mismos de todo el proceso.

"Es la primera vez que nos hemos implicado en la distribución, pero no había otra opción porque los inversores en Sundance creían que iban a perder su dinero", explicó a Efe el director, dispuesto a repetir una experiencia tan "dura" con un próximo proyecto, "porque al fin y al cabo vale la pena".

Miller, que ha conseguido reunir la nada desdeñable cifra de 10 millones de dólares para distribuir la cinta, reconoció que ha tenido que enfrentarse a "trabajos que jamás hubiera imaginado, como negociar mano a mano con las compañías que diseñan los carteles de las películas o las que los colocan en los taxis de Nueva York".

"Es difícil, pero no imposible. Nos dimos cuenta que podíamos hacer lo mismo que hacen las grandes distribuidoras. Se trata de contratar a las mismas personas que trabajan para ellos y es algo que se puede hacer por menos dinero del que se piensa", explicó.

De esa manera, Miller y Savin contrataron para hacer el tráiler al mismo equipo que ideó el de "I am legend", de Will Smith, pero "por menos dinero del que un estudio dice, porque son los estudios los que suben los precios", aseguró el director.

"Ha sido como un ultramaratón, pero hacer una película no es barato y qué menos que lograr una distribución digna. Podría decir que distribuir una película es más difícil que dirigirla", dijo.

Jody Savin explicó a Efe, por su parte, que "lo más complicado es que la gente se entere de que una película existe y eso es lo que vale más dinero".

"Pero parece que hemos encontrado a los mejores profesionales en ese sentido", dijo al respecto.

"Hemos aprendido mucho en el año que hemos invertido en este proyecto. Hemos estudiado mucho para saber qué pasos dar, así que ahora vamos a seguir ese camino", aseguró la guionista de un film que ella misma define como "bastante más optimista" que "Sideways", aunque le desea "el mismo éxito".

Para el resto del equipo, el proyecto ha sido "apasionante con todas sus peculiaridades", según Miller, ya que tanto los actores como el resto de profesionales funcionan "como una gran familia, un gran equipo que apoya esta manera de entender el cine independiente".

"Bottle Shock" sigue con su autodistribución el ejemplo de títulos como la comedia musical "Romance and Cigarettes", que John Turturro logró estrenar a duras penas en 2007, pese a contar en ella con Susan Sarandon, Kate Winslet, Christopher Walken y James Gandolfini.