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Botto disfruta con el papel de malo en El Greco

"Me fascinó la vida de un artista que lucha contra los venecianos por la independencia de Creta, religioso, de una fe intensa...", explica el actor argentino

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Juan Diego Botto no sabía nada del Greco. Cuando conoció el proyecto del director griego Iannis Smaragdis, vecino del pintor, ya que nació a 300 metros de su casa, en Creta, se entusiasmó: 'Me fascinó la vida de un artista que lucha contra los venecianos por la independencia de Creta, religioso, de una fe intensa...', explica el actor argentino.

Sin embargo, el personaje de Botto en El Greco. El último desafío a Dios, que se estrena mañana, no es el del pintor (Nick Ashton), sino el del malo: el Niño de Guevara, un hombre con fe en el arte y en la religión que siente por el artista admiración, pasión y 'puede que haya algo más allá', reconoce Botto.

Un papel chungo

¿Qué tiene eso de malo? 'Que esta amistad se degrada, porque mi personaje va aceptando cosas horribles, como quemar a gente viva, para llegar a su meta, que es ser inquisidor general y tener mucho poder'. Y no permitirá que el Greco viva (hablamos de la España del XVI) con Jerónima de las Cuevas (Laia Marull), con quien tiene un hijo sin estar casado.

'A los actores siempre nos entusiasma hacer de malo, malvado y perverso', admite Botto, que valora el hecho de que la realción entre los dos personajes sigue siendo muy actual: 'Cuando el que se ha vendido ve que el otro se ha mantenido fiel a sus principios, no se lo perdona'.