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Botto se "echa a las espaldas" el peso de la última película de Achero Mañas

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Juan Diego Botto no lo ha tenido fácil en su último papel. Travestirse sabiendo que en cada escena una fina línea separaba la dignidad del ridículo y trabajar con una niña de 4 años, con la generosidad que ello implica: dos circunstancias que le han hecho sentir "el peso de la película" sobre sus espaldas.

"Todo lo que tú quieras", que acaba de estrenarse, ha supuesto también para Botto (Buenos Aires, 1975) trabajar con uno de los pocos directores españoles que le quedaban pendientes. Achero Mañas ("El Bola", "Noviembre") ha contado con él para su regreso al cine tras ocho años, y el actor, en una entrevista con EFE, sólo tiene buenas palabras para el cineasta.

"Es un todoterreno, un animal del cine. Es un tipo que siempre tiene certezas y la energía suficiente para arrastrar a todo un equipo a meterse en la boca del lobo si hiciera falta. Me dejé llevar mucho por él", señala el actor.

Su papel en la cinta es el de Leo, un joven abogado tradicional de meteórica y absorbente carrera. Su mujer (Ana Risueño), mientras, cría a la hija de ambos, hasta que muere repentinamente.

Y Leo se encuentra con que tiene que suplirla, ser padre y madre de una niña de 4 años (Lucía Rodríguez) que reclama a su mamá, mantener a flote su carrera... en fin, nada que no hagan a diario cientos de mujeres en estos tiempos, como Botto reconoce. Aunque en este caso, con la vuelta de tuerca de llegar a travestirse para, literalmente, convertirse en esa mamá a la que la pequeña añora con desesperación.l

"Es lo que hacen cada día gran cantidad de mujeres, que es ser 'superman', hacerlo todo. Eso es lo que reivindica Achero, y que los roles no tienen que ver con los géneros. Una mujer puede tener tanta capacidad de liderazgo como un hombre, y él tanta ternura como una mujer", sostiene.

Aunque lamenta que "el machismo sigue siendo muy estructural, evolucionamos, pero está muy proyectado en la sociedad y sobre todo en las grandes empresas. Y también en la familia".

Botto preparó la parte formal del personaje hablando con abogados de familia, pero para la "desestructuración" de Leo, una vez que su mujer muere y tiene que ocuparse de la cría, ha tenido una baza impagable: su hija de 16 meses, a la que ha "tenido presente" durante toda la película.

"Tengo la paternidad a flor de piel", confiesa.

"Uno echa mano de lo que tiene, de lo que significa que tu hija esté bien, imaginarte que sufra, que duela o que eche de menos. Cuando tienes un hijo es bastante fácil de imaginar, cuesta pensar que haya algo más doloroso que su sufrimiento. Supongo que podría haberlo hecho sin ser padre, pero desde luego ayuda", asevera.

Eso, y la dosis de generosidad que implica trabajar con una niña tan pequeña, que además tiene en la pantalla un magnetismo considerable. Mucha improvisación, juego y cero espacio para el ego: "el 80% de tu tiempo y trabajo está destinado a la niña, tú no eres la prioridad, lo importante es que si la niña está bien la toma vale. Trabajas para ella".

Estrenada ya "Todo lo que tú quieras", Botto salta del drama al thriller. En dos semanas empieza a rodar "Dictado", un thriller de Antonio Chavarrías, y "si todo sale bien", a principios del 2011 trabajará con Gerardo Herrero.

Sin olvidar el teatro, claro -su madre es la actriz y profesora de interpretación Cristina Rota-. En proyecto, la adaptación de una obra de teatro escrita por él, "una cosa más pequeñita" después de triunfar en el 2008 con su "Hamlet" enfurecido. "Acabé agotado, pero la experiencia fue magnífica", recuerda.

No le falta el trabajo a este intérprete a quien le gustaría, "como supongo que a todos los actores de este país", trabajar con Pedro Almodóvar, pero también con Icíar Bollaín o Fernando León. "Pero eso es cuando te llamen, no depende de mí...".

Entretanto, una cita: la de la huelga general convocada para el próximo 29 de septiembre, que Botto afirma rotundo que secundará.

"No recuerdo una reforma laboral tan agresiva, en mi generación no se ha vivido. Recuero la primera del PSOE pero no fue tan violenta como ésta, echa con palabras dulces, pero tan agresiva en los hechos", espeta el actor, perturbado por lo "inmoral" de que "el día que se discutía la reforma laboral en las Cortes, la banca estuviera repartiendo dividendos".