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BP a la espera de la última prueba antes de dar por sellado el pozo Macondo

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La empresa BP adelanta hoy la última prueba a Macondo antes de dar por sellado definitivamente ese pozo petrolero en el Golfo de México, responsable del peor vertido de crudo en la historia de Estados Unidos.

Según informaron hoy funcionarios de la compañía, la inyección de cemento desde el pozo auxiliar que comenzó el viernes ha concluido y el cemento ha cuajado. Ahora se lleva a cabo una prueba para determinar si el cemento resiste la presión.

La comprobación se prolongará hasta entrada la noche. Si la prueba concluye con éxito, se podrá dar oficialmente por extinguido el pozo, cinco meses después de que comenzara el derrame.

El anuncio oficial, no obstante, podría retrasarse hasta mañana.

El viernes, el comandante del Servicio de Guardacostas, Thad Allen, que coordina las tareas de lucha contra el vertido, describió la operación como "clavar una estaca en el corazón del vampiro".

El sellado de la base del pozo reforzará el "tapón" de cemento que ya se colocó sobre los restos de Macondo hace más de un mes.

La operación sufrió un retraso de semanas debido al mal tiempo y dudas sobre la presión interna del yacimiento.

Inicialmente, BP contaba con haber podido concluir el sellado en agosto, pero un temporal obligó a abandonar los trabajos, que sólo se retomaron el lunes pasado.

Una vez se confirme el éxito de la operación, se procederá también a sellar con cemento el pozo auxiliar.

Aunque Macondo quede declarado oficialmente muerto hoy, se cerrará tan sólo el primer capítulo de un vertido que ha derramado más de cuatro millones de barriles de crudo al mar y cuya limpieza tardará aún meses en completarse.

Las reclamaciones contra BP continúan amontonándose, hasta el punto de que esta semana un juez de Nueva Orleans instó a los demandantes a considerar acuerdos con la empresa fuera de los tribunales para evitar los retrasos en el pago de compensaciones que podría darse si se prolongaran los litigios.

Hasta el momento, BP ha asumido un coste de 32.000 millones de dólares en compensación a los afectados por el vertido, y ha dispuesto otros 20.000 millones en un fondo administrado independientemente para hacer frente a las demandas.

El vertido comenzó después de que el 20 de abril la plataforma "Deepwater Horizon", gestionada por BP, estallara por causas que aún se desconocen, en un incidente que causó la muerte de once personas.

Dos días más tarde, la plataforma se precipitó al mar, sin que los dispositivos dispuestos para bloquear el pozo de forma automática entraran en funcionamiento.

BP consiguió cortar en julio el flujo de petróleo tras numerosos intentos, gracias a la instalación de una campana de contención sobre los restos del pozo. En total, el crudo manó de forma ininterrumpida durante 87 días.

El Gobierno de EE.UU. insistió entonces en que la compañía debía proceder adelante con la excavación del pozo auxiliar y el sellado desde la base para poder declarar el pozo extinguido definitivamente.

Una vez que Macondo quede abandonado, tanto las agencias gubernamentales como BP podrán concentrarse en las tareas de limpieza.

A comienzos de agosto, el Gobierno de Estados Unidos anunció que ya se habían limpiado, o habían desaparecido naturalmente, tres cuartas partes de la mancha de petróleo.

La otra cuarta parte, según indicó entonces la Administración, se estaba "desintegrando rápidamente".

Una de las grandes incógnitas es el daño causado al ecosistema y a la economía de la región afectada, que tardará aún en poderse evaluar.

El derrame, la peor catástrofe ecológica en la historia de Estados Unidos, forzó la marcha del director ejecutivo de BP, Tony Hayward, cuya salida se formalizará este octubre.