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Brasil, China e India ayudarán a la UE solo en una acción global

El FMI exige un "impulso político" para sortear una recaída de la crisis, aunque reconoce que hay menos margen de maniobra que en 2008

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El caballero blanco de Europa se mostró ayer renuente a salir al rescate del Viejo Continente. El grupo de países emergentes más ricos, Brasil, Rusia, China, India y Suráfrica, conocidos por su acrónimo BRICS, echó un jarro de agua fría sobre las expectativas de que podría comprar masivamente deuda de la zona del euro para suavizar la presión que sufren los bonos de los países periféricos.

La especulación surgió hace apenas una semana, cuando el ministro de Finanzas, Guido Mantega reconoció que mantendría una reunión con sus homólogos BRICS para discutir posibles ayudas a Europa. Saltó entonces la chispa de la rumorología sobre si China estaba comprando deuda italiana, y también española.

Lagarde avisa de que ahora los países tienen menos margen de maniobra

La esperanza de que la especulación se convirtiera en noticia se desvaneció ayer tras la reunión del grupo ministerial en el marco de la Asamblea Anual del FMI y del Banco Mundial en Washington. El heterogéneo grupo de países hizo un comunicado tibio en el que se reafirma en su interés de ayudar a Europa, pero dentro de una actuación ordenada por el Fondo Monetario Internacional y que emane del G-20. 'Los BRICS estamos abierto a considerar, si fuera necesario, ofrecer ayuda a través del FMI o de otras instituciones financieras para ayudar a enfrentar los desafíos de la estabilidad financiera internacional', reza el comunicado del grupo.

En la rueda de prensa posterior a la reunión, los ministros de Finanzas clamaron por una nueva acción concertada que naciera en el seno del G-20, donde se pudiera incluso debatir el fortalecimiento del FMI con más fondos para salir al rescate de otras economías. Eso sí, por boca de los representantes de la India, los BRICS recordaron que en sus países existen grandes bolsas de pobreza y que destinar dinero para ayudar a otras economías es una decisión que debe estar muy tasada antes de adoptarla.

Además, los grandes emergentes no se ahorraron la oportunidad culpabilizar a los países desarrollados y en concreto a Europa por el reciente empeoramiento de la situación financiera internacional. 'La crisis de la deuda no está siendo solucionada y se puede transformar en una nueva crisis financiera', señaló Mantega. 'El epicentro es la UE al contrario que en 2008 cuando el epicentro fue EEUU. Y los países europeos están tardando en encontrar soluciones', especificó. Siguiendo esta retórica, en opinión del brasileño en 2008 se consiguió tomar decisiones muy 'rápidas' en el G-20, algo que se debe repetir. 'Los países europeos tienen que ser rápidos, valientes y colaboradores entre sí', exigió Mantega a la vez que advirtió de que sus fallos podrían terminar incriminando a los emergentes en la crisis por los peligros de una parálisis en el comercio mundial.

Bruselas dice que la crisis no es una disculpa para reducir deuda

Con todo, EEUU tampoco se quedó indemne en las críticas de los emergentes ya que el comunicado critica las 'agresivas políticas monetarias' seguidas por los países desarrollados que están inyectando fuertes cantidades de liquidez en el sistema (en especial la Reserva Federal), un efectivo que acaba desviándose para especular en las economías en desarrollo.

Estas llamadas a la acción por parte de los emergentes se sumaban a las que horas antes habían realizado de forma estentórea un dispar grupo de países del G-20. Reino Unido capitaneó esta minirrevuelta dentro del club de ricos, a la que se apuntaron Australia, Canadá, Indonesia, México y Corea del Sur. En una misiva al jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, presidente de turno del foro internacional, le pedían que promoviera un acuerdo en el próximo G-20 (el 3 y 4 de noviembre, en Cannes), en el que se impulsaran medidas para relanzar la demanda global.

El grupo parece haberse conformado con los outsiders de otras alianzas. No hay ningún país del euro, ni tampoco de los BRICS, ni de las economías satélite de la UE, como Turquía. En las carta, exigen medidas para resolver la crisis de la deuda en Europa, pero también una estabilización de la situación en EEUU. 'Necesitamos medidas decisivas para apoyar el crecimiento, la confianza y la credibilidad', concluyen.

Reino Unido capitanea una revuelta dentro del G-20

Pero no sólo los países de finanzas del G-20, que se reúneneste viernes en una reunión preparatoria, llamaron ayer a la unidad y la acción. La propia directora gerente, Christine Lagarde, urgió a los políticos europeos a tomar una acción conjunta para poder salir del peligro de una segunda recesión.

En opinión de la líder francesa falta'un impulso y determinación política colectiva' para que regrese la estabilidad económica. E insistió: 'La economía mundial se encuentra en una nueva fase peligrosa en la que 'estamos todos juntos y de la que debemos salir juntos'. Lagarde defendió que se aborden medidas con un necesario equilibrio entre consolidación fiscal y crecimiento, para no 'asfixiar' a las economías con problemas.

Los emergentes echan en cara que los grandes les ponen en peligro

En su opinión, los mercados han ignorado las 'valientes medidas' tomadas en Europa y restó importancia a jornadas negras como las de ayer, ya que defiende que los análisis del Fondo 'no están dictados por el día a día de las bolsas, nosotros tratamos de mirar a los fundamentos económicos'. Con todo, reconoció que hay 'un desfase entre los compromisos y su puesta en práctica' .

En un tono mucho más restrictivo intervino ayer el comisario de Finanzas de la UE, Olli Rehn, que insistió en mantener la senda de la reducción de la deuda. 'La desaceleración de la actividad económica no es una excusa para interrumpir la ordenación fiscal', apuntilló el representante europeo.

Por otro lado, Lagarde reconoció que hay un espacio 'más estrecho' para la recuperación que en el inicio de la crisis financiera del año 2008, ya que los países tienen menos espacio para maniobrar y dar ayudas.