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Con Brasil hirviendo por el carnaval, un pueblo prohíbe la fiesta

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Mientras todo Brasil se entrega al carnaval más famoso del mundo, la pequeña ciudad de Martins, en el estado de Río Grande do Norte, se convirtió en la excepción al "prohibir" la fiesta, informaron hoy medios locales.

Las autoridades de la pequeña localidad de Martins pretenden conservar su vocación de "retiro religioso" durante el carnaval, para lo que decidieron prohibir cualquier fiesta en público hasta el Miércoles de Ceniza, según la agencia local Folha.

Con Río de Janeiro y Salvador a la cabeza del fervor festivo que ya inunda todo Brasil, el pleno del ayuntamiento de Martins justificó el veto a "manifestaciones y eventos con bandas de música y orquestas" para ser una opción para el descanso del espíritu.

Así, si alguno de los poco más de 8.000 habitantes de Martins desafía la norma y opta por la celebración, podría llegar a ser sancionado con hasta 20.000 reales (unos 10.700 dólares) de multa, además de sufrir "el uso de la fuerza policial".

Situada a 362 kilómetros de Natal, la capital de Río Grande do Norte, Martins es un pequeño pueblo de coloridas casas bajas que, a pesar de estar en el seco y tórrido noreste brasileño, disfruta de un clima relativamente frío gracias al accidentado entorno montañoso.

La alcaldesa María José Costa, conservadora y católica, erigida en ideóloga de la medida, insistió en defender que Martins jamás tuvo eventos carnavalescos significativos, aunque con la polémica levantada afirmó que se trata de "regular y no prohibir".

En declaraciones citadas por Folha, Costa pareció dar un pequeño paso atrás al asegurar cierta connivencia con fiestas pequeñas y al prometer financiar transporte y bebida para grupos que vayan a pasar la fiesta a ciudades vecinas.

La prohibición no ha sido acogida precisamente con consenso entre los vecinos. El presidente del sindicato de hosteleros, Joao de Moura, denunció como "incoherente prohibir algo que forma parte de la cultura brasileña".

Moura, dueño de un hotel, asegura que con la medida ya ha notado un descenso en la búsqueda de alojamiento en el pueblo.