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Brown reclama que no quede ninguna parte del sistema financiero sin control

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El primer ministro británico, Gordon Brown, abogó hoy ante el Parlamento Europeo (PE) por reformar los sistemas que garanticen que ninguna parte del sector financiero queda sin control tras la crisis.

Brown insistió en que esa supervisión debe incluir tanto a todos los productos financieros como a todas las partes del mundo y, por tanto, suponer el fin de los paraísos fiscales.

"Nuestras regulaciones deben aplicarse a todos los bancos, en todas partes, en todo momento, sin posibilidades para actividades en la sombra y sin escondites en ningún lugar del mundo para la evasión fiscal", subrayó.

Para el primer ministro británico, que presentó a los eurodiputados las prioridades de cara a la próxima cumbre del G20 en Londres, esa cita puede señalar el "principio del fin de los paraísos fiscales".

En su opinión, la crisis ha dejado claras algunas lecciones, como que "los mercados deben ser libres, pero nunca libres de valores" y que la "riqueza no es de gran valor para la sociedad a menos que sirva a más gente que a los ricos".

"Ser justo ("fair" en inglés) es más importante que 'laissez faire'" (el lema en francés del no intervencionismo), dijo Brown en un juego de palabras.

Por ello, llamó a Europa a trabajar con Estados Unidos para crear un nuevo capitalismo "moral", al considerar que el actual sistema económico "ha sido distorsionado en un sentido contrario a los valores que defendemos".

"Valores como el ser justos con los demás y el responsabilizarse de las propias acciones, el primar el trabajo duro y no recompensar los excesos irresponsables", enumeró.

Con un discurso europeísta muy aplaudido por la mayoría de la Eurocámara, Brown repasó los logros de la Unión y aseguró que debe ser quien lidere en el G20 las "reformas necesarias" en todo el mundo.

"Los límites establecidos para los mercados en un país o región son arrastrados por la competencia global (...) y por ello creo que no es suficiente promover la propia regulación. Tenemos que acordar estándares internacionales de transparencia, divulgación y, sí, remuneración", dijo en referencia a los sueldos de los directivos.

Además, Brown abogó por trabajar para "crear un mundo en el que no estemos para servir al mercado, sino que el mercado exista para servirnos a nosotros".

También defendió reformar el Fondo Monetario Internacional (FMI) para que haya una mayor representación de las economías emergentes y para doblar sus recursos y asistir a los países en problemas.

En este punto, tuvo una mención especial para los Estados de la Europa del Este, duramente golpeados por la crisis, a los que aseguró que Europa no les "dejará atrás en estos momentos de necesidad" y a los que recalcó su oposición a medidas proteccionistas.

Para luchar contra la crisis, el primer ministro británico apeló a todos los continentes a "inyectar en la economía los recursos necesarios para asegurar el crecimiento y el empleo" y se mostró convencido de que la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca permitirá que Europa y EEUU "inicien los cambios que necesita el mundo".

Los líderes de los principales grupos de la Eurocámara recibieron positivamente el discurso de Brown, que el portavoz socialista, Martin Schulz, consideró "valiente" y "una brillante descripción del camino a seguir".

Algunos, sin embargo, como la líder verde Monica Frassoni, pidieron al primer ministro británico que transforme sus palabras en acciones, en especial, en lo referente a sus compromisos en el marco de la UE.

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, confió en que la cumbre del G20 será un "éxito, bajo el liderazgo" de Brown.