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Brown y Rice presionan a otros países de la OTAN para hacer más en Afganistán

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El primer ministro británico, Gordon Brown, y la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, urgieron hoy a otros miembros de la OTAN a enviar más tropas a Afganistán, de manera que ese país no vuelva a convertirse en un "Estado fallido".

Brown y Rice, que se reunieron hoy en Londres, coincidieron en presionar a los socios más reacios de la Alianza Atlántica para que, en palabras del "premier" británico, "el reparto de la carga sea justo" en la guerra contra los insurgentes talibanes.

Antes de entrevistarse con la secretaria de Estado norteamericana, el primer ministro laborista dijo en el Parlamento que otros países han hecho anuncios para aumentar sus tropas, pero "necesitamos compartir la carga de manera adecuada".

Por su parte, Rice, que también se reunió con el ministro británico de Asuntos Exteriores, David Miliband, tampoco se anduvo por las ramas: "Tenemos que compartir el peso en la Alianza, de forma que contribuya todo el mundo".

En una rueda de prensa conjunta con Miliband celebrada en el londinense palacete de Lancaster House, la jefa de la diplomacia estadounidense afirmó que resulta "esencial" que la OTAN demuestre su "compromiso a largo plazo" con el convulso país asiático.

Así, Londres y Washington airearon su descontento con ciertos socios de la OTAN -Francia y Alemania, sobre todo, aunque hoy no los mencionaron- por no arrimar más el hombro al esfuerzo militar en el peligroso sur de Afganistán, feudo de rebeldes talibanes, presuntos integrantes de la red terrorista Al Qaeda y traficantes de droga.

Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá y Holanda son los países de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), con 42.000 soldados en la zona, que están soportando el peso de la enconada lucha contra los talibanes, cuyo régimen fue derrocado en 2002 por servir de refugio a Al Qaeda.

Sin embargo, Canadá amenazó el pasado mes con retirar su contingente (2.500 soldados) si otros países no aportan más tropas en el sur afgano, mientras Alemania, que tiene 3.500 militares en el tranquilo norte del país, ha rehusado mandar más uniformados.

Francia, por su parte, cuenta con una fuerza de 1.290 soldados apostados en la relativamente pacífica Kabul.

En ese contexto, el Reino Unido no está dispuesto a incrementar su presencia en Afganistán, confirmó hoy Miliband, al remarcar que los 7.700 soldados británicos movilizados allí (la mayoría en el sur) es la "cantidad correcta", pese a que los mandos militares sobre el terreno habían solicitado un refuerzo de 600 efectivos.

Londres y Washington -que tiene 27.000 soldados en el país asiático, aunque ha anunciado el despliegue adicional de 3.200 marines- esperan que otros socios de la OTAN incrementen su compromiso con Afganistán en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza que se celebrará en abril en Bucarest.

"Creo que la Alianza afronta una verdadera prueba: la prueba de su fortaleza", indicó Rice, quien hizo hincapié en que el cumplimiento del compromiso de la OTAN con el maltrecho país "es muy importante para Afganistán, pero también para nuestra seguridad".

Asimismo, la secretaria de Estado destacó la importancia de designar a un "super-enviado" de la ONU para Afganistán, después de que la candidatura del político británico Paddy Ashdown, ex administrador internacional de Bosnia-Herzegovina, fuera rechazada el pasado enero por el presidente afgano, Hamid Karzai.

El propio Karzai puso recientemente en entredicho la efectividad de la ISAF, si bien Rice instó hoy al Gobierno de Kabul a "redoblar" sus esfuerzos en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, ya que Afganistán es el primer productor de opio del mundo.

La visita de Condoleezza Rice coincidió con la publicación en Londres de un informe del centro de estudios "Senlis Council", especializado en Afganistán, que advirtió de que la inseguridad ha situado al país al borde del "precipicio".