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Brufau da por cerrada la pelea con Sacyr en Repsol

El ejecutivo dice que el conflicto es "agua pasada" y que seguirá en el cargo

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Desde finales de 2009, Sacyr, primer accionista de Repsol YPF (20%), ha pedido a la petrolera que suba el dividendo; que venda activos; que le dé más mando en plaza; incluso forzó la ausencia de sus vocales en el consejo extraordinario convocado en enero pasado por el presidente de Repsol, Antoni Brufau, para ratificarle en el cargo.

Al final, no ha conseguido ninguna de sus pretensiones. Tanto jaleo para nada: la pelea es 'agua pasada', según dijo ayer Brufau. Tras presentar los resultados de Repsol, el ejecutivo catalán admitió que ha habido 'mucho ruido', pero dio por cerrado el conflicto y dijo que el consejo de la petrolera está 'unido'. El presidente de Repsol lo atribuyó a que Sacyr 'entiende que todo el mundo tiene que hacer sacrificios' ante la crisis. Brufau negó que Sacyr y La Caixa hayan pactado su relevo ordenado en la presidencia, descartó nombrar a un consejero delegado para ceder poder a la constructora y, sobre su posible salida, mezcló rotundidad y ambigüedad: 'Me veo con muchísima fuerza para continuar gestionando esta casa; otra cosa es como me vean los demás'.

Hubo sólo un guiño a Sacyr: en la junta de Repsol, dentro de dos meses, se presentará la revisión del Plan Estratégico, que identificará proyectos no prioritarios, lo que equivaldrá a invertir menos. Brufau cifró la rebaja en unos 3.000 millones de euros.

Respecto a la ambigüedad mantenida por La Caixa, segundo accionista, ante la pelea, dijo que 'nunca' se ha sentido poco respaldado por la entidad que le nombró: 'Sólo mirándonos a los ojos sabemos lo que nos queremos decir'.

Brufau, que el año pasado cobró 4,2 millones, un 1,2% más (la subida para todo el consejo fue del 2,2%, hasta 10,5 millones), confirmó el retraso en la venta parcial de YPF, que este año empezará a buscar petróleo cerca de las Malvinas, lo que puede provocar roces en Argentina.

El desplome del precio del crudo y de los márgenes de refino pasó factura a Repsol, que ganó 1.559 millones, un 39% menos. A su rival Cepsa no le fue mucho mejor: su beneficio bajó un 49%, hasta 270 millones.