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Bruselas descarta pedir más recortes a España

La Comisión Europea asegura que no hay riesgo de contagio por Irlanda pero suben las primas de riesgo y caen las bolsas

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El primer rescate el de Grecia fue un caso excepcional y el segundo responde a las concretas circunstancias del sistema bancario irlandés. Pero no habrá un tercero. La Comisión Europea descartó ayer el contagio de las dudas sobre la economía irlandesa a Portugal o España y aseguró que el Gobierno español no tiene que poner en marcha nuevos recortes para prevenirlas.

'Si se toman estas decisiones es para evitar que haya tensiones crecientes y que pueda haber un eventual contagio a otras economías, como pudieran ser Portugal o España', aseguró el portavoz comunitario de Economía, Amadeu Altafaj. Según Bruselas, el Gobierno está tomando las medidas adecuadas para reducir su déficit y ensanchar su credibilidad ante los mercados, por lo que no serán necesarios más esfuerzos, como pidieron la semana pasada un alto funcionario de la Comisión y José Manuel González-Páramo, desde el BCE.

Europa considera que el Gobierno español actúa de forma adecuada

Según Trinidad Jiménez, que participó en una reunión de los 27 en Bruselas, que los mercados mantengan la presión se debe a que aún faltan por acordar los detalles finales. 'Estoy segura de que la presión va a bajar, que los mercados se van a calmar' una vez 'se conozcan todos los detalles', dijo.

Por su parte, el portavoz del Gobierno alemán Steffen Seibert declaró que 'claramente el riesgo de contagio disminuirá cuanto más rápido se conceda la ayuda'.

Quien sí tendrá que tomar medidas será Irlanda, que deberá subir los impuestos y recortar aún más el gasto para justificar un rescate que rondará los 90.000 millones de euros. 'Es evidente que, después de lo que ha pasado, Irlanda dejará de ser el país de baja fiscalidad que ha sido en la última década para convertirse en un país de fiscalidad normal', aseguró el comisario de Economía, Olli Rehn, quien además anunció que en la reunión de ministros del 16 de diciembre se discutirá el nuevo modelo de rescate europeo, en el que se hará pagar a los inversores privados.

Bruselas, al igual que los Gobiernos del Eurogrupo, presionará a Dublín para que considere una subida generalizada de impuestos a pesar del enroque del Gobierno de Brian Cowen, especialmente en el impuesto de sociedades.

Quizás mañana, cuando se conozcan los detalles del plan de ajuste irlandés, las cosas cambien. Ayer, los mercados, esos entes abstractos a los que se cita como causantes de la mayoría de las últimas decisiones drásticas que ha tomado Europa, dieron poca tregua. La fiesta de la solidaridad comunitaria ya la habían celebrado el viernes, según los analistas. Habían tomado sus decisiones descontando que Irlanda sería rescatada y ayer tocaba buscar nuevos focos de ganancia.

Hubo un amago, las bolsas europeas abrieron al alza, el euro empezó subiendo y la rentabilidad que se exige al bono español a diez años con respecto al alemán bajó de los dos puntos porcentuales. Duró menos de dos horas.

Aunque Europa entera cantó a coro que ni España ni Portugal corren riesgo, los diferenciales de rentabilidad que pagan los países periféricos con respecto al bono alemán se dispararon, los seguros de crédito también y la banca europea se vino abajo (liderada por los dos gigantes españoles, BBVA y Santander). Tras los bancos fue el resto. Todos los parqués del Viejo Continente terminaron en rojo. La peor parte se la llevó el selectivo español, el Ibex, que cayó un 2,68%, la mayor desde agosto, perdiendo el suelo de los 10.000 puntos. El euro también cayó.

'Los hedge funds (fondos de inversión de alto riesgo) han empezado otra vez', comentó a Público el estratega de mercados de IG Markets Daniel Pingarrón, sorprendido por la velocidad con que los especuladores cambian ahora de víctima y han situado a Portugal como el próximo foco de presión, sin perder de vista España, el bocado más jugoso dado su tamaño. 'No han esperado ni un día. Es el mismo procedimiento' empleado en otras ocasiones, añadió. 'Compran CDS (seguros contra el impago de deuda) de un país, apuestan por la caída de los bancos, con Santander y BBVA como grandes víctimas a nivel europeo dado su tamaño y por ende su capacidad de absorber un alto nivel de especulación', y esperan.

Al encarecerse los seguros de la deuda elegida, el mercado intuye mayor riesgo y pide más rentabilidad. Ayer, el precio del CDS del bono portugués se encareció un 10,08% (exigiendo 455.390 euros por asegurar diez millones en bonos a cinco años) y el español subió un 7,8% (a 282.000 euros). El mercado secundario (compra-venta) pidió al bono español a diez años una rentabilidad 2,08 puntos porcentuales por encima del alemán; es decir, el 4,73%. Ese repunte puede afectar hoy de nuevo a la rentabilidad que se exija a las letras a tres y seis meses que prevé emitir el Tesoro.

Pingarrón también vio la mano de los especuladores en la caída de los bancos. Santander cayó un 4,03% y BBVA, un 3,87%. El portugués Espirito Santo se dejó un 4,27%. Toda la banca europea sufrió el castigo de ser el principal propietario de la deuda pública europea. Société Générale se dejó un 2,82%. Los irlandeses Anglo Irish Bank y Allied Irish Bank, perdieron un 19% y un 6,2%, respectivamente.

Según Nicolás López, analista de M&G Valores, los especuladores miran a España porque 'hay dudas sobre los créditos inmobiliarios en los balances de bancos y cajas y gran dependencia de la financiación exterior. Pero en primavera esto estuvo a punto de estallar y al final se tranquilizó', apunta como esperanza.