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Bush se va de la Cumbre de la OTAN con los objetivos cumplidos y tras verse con Putin

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El presidente de EEUU, George W. Bush, tuvo hoy un adelanto de lo que será su reunión del fin de semana con el mandatario ruso, Vladímir Putin, en el acto final de su participación en la cumbre de la OTAN.

Bush, que parte hoy hacia Croacia tras hablar con el primer ministro rumano, Calin Popescu Tariceanu, se va satisfecho de una cumbre en la que asegura haber cumplido todos sus objetivos: el respaldo de los aliados al escudo antimisiles de EEUU en Europa del Este, un aumento de las tropas en Afganistán y la promesa inequívoca de un futuro ingreso en la Alianza para Ucrania y Georgia.

Lo que Bush no obtuvo es que los 26 países miembros ofrecieran a las dos repúblicas ex soviéticas, como quería, el llamado "Plan de Acción", una hoja de ruta para el acceso pleno a la organización atlántica.

Pero eso no ha evitado el enfado de Rusia, que había advertido con anterioridad contra cualquier acercamiento de la Alianza hacia Tiflis y Kiev.

El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, afirmó que no había habido "avances drásticos" en la reunión "franca y abierta" del Consejo OTAN-Rusia. Rusia sí dio el visto bueno allí a permitir el paso de convoyes de suministro de la OTAN por su territorio de camino a Afganistán.

Bush y Putin tienen previsto reunirse de nuevo de manera casi inmediata, este fin de semana en Sochi, una ciudad balneario rusa a orillas del mar Negro.

En esa reunión, a todas luces la última entre ambos como presidentes de sus respectivos países, buscarán establecer un "marco estratégico" que siente las bases para la relación bilateral que mantengan sus herederos.

Putin entregará la jefatura de Estado a su sucesor y heredero político, Dmitri Medvédev, en mayo, aunque ya ha dejado claro que no desaparecerá de la escena política y se da por seguro que ocupe el puesto de primer ministro.

Bush, por su parte, abandonará la Casa Blanca en enero, tras las elecciones presidenciales estadounidenses en noviembre.

La Casa Blanca ha expresado su deseo de integrar la defensa antimisiles dentro del "marco estratégico".

Rusia considera el escudo antimisiles que Bush quiere desplegar en la República Checa y Polonia una amenaza contra su territorio, mientras que Washington insiste en que su objetivo es impedir un hipotético ataque de países enemigos en Oriente Medio.

Estados Unidos ha ofrecido garantías a Moscú para calmar sus temores, como la posibilidad de inspeccionar las instalaciones o retrasar la activación del dispositivo hasta que Irán, u otro país hostil de la zona, efectúe una prueba de misiles balísticos contra Europa.

Según Rice, en Sochi "esperamos poder dejar atrás (los desacuerdos sobre el escudo) para llegar a un entendimiento de que todos compartimos un interés en cooperar en defensa antimisiles".

El sistema incluye un radar en la República Checa y diez lanzaderas de misiles interceptores en Polonia.

La reunión de Sochi, un añadido en el último momento a la gira que Bush efectúa por Europa del Este, se produce después de que Rice y el secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, lograran avances en la disputa sobre el escudo en su viaje a Moscú hace dos semanas.

Ese viaje se complementó con la visita de una delegación rusa a Washington la semana pasada.