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Butacas de autor para la ONU o la Casa Blanca

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Jean Nouvel, Norman Foster, Filipe Oliveira, Ricardo Bofill Muy pocas empresas pueden presumir de tener, entre sus clientes, a los más prestigiosos arquitectos del momento. Figueras Internacional Seating, afincada en Barcelona y presente en 130 países, se ha especializado en las denominadas butacas de autor, encargos específicos para espacios mundialmente conocidos como la Casa Blanca o la sala de la ONU coronada por la cúpula de Miquel Barceló.

Fue una decisión difícil. Cuando muchas empresas emigraban a Asia a producir más y con menos costes, Figueras International decidió apostar por la innovación. "Sabíamos que la venta de productos estándar, sin variaciones o personalizaciones, resultaba mucho más fácil, ya que requiere menos conocimiento técnico sobre el producto y menos formación por parte de la empresa, pero siendo más productivos, no somos mejores", explica José Figueras, presidente de la empresa.

Presente en 130 países, apostó por la innovación cuando otros iban a China

Sobre esta idea, en 1997, se creó la división Figueras Design, un centro de diseño que, a partir de un boceto o una idea presentada por el arquitecto, desarrolla el producto hasta crear un prototipo. Así surgió, por ejemplo, La Flame, del arquitecto y diseñador Filipe Oliveira. Inspirada en la silueta de un arpa, esta butaca fue la elegida para la sala de prensa de la Casa Blanca. "Sus dimensiones permitieron aumentar el número de asientos, una de las medidas más críticas que exigía la instalación más televisada del mundo", recuerda Hill London, responsable de RTKL, el estudio de arquitectura que la reformó.

Con el plegado automático silencioso, novedad de este año, esta butaca está concebida para teatros y auditorios, dada su excelente acústica. Y es que, según destaca Oliveira, "las butacas instaladas en una sala de espectáculos, incluso estando desocupadas, deben poseer propiedades que simulen las características acústicas de una sala ocupada a un 80%".

Las soluciones más funcionales surgen de la otra gran división de la empresa, Figueras Engineering & Consulting, creada en 2006. Su tecnología ha permitido, por ejemplo, que el Palacio de Deportes de Madrid, con un aforo para 18.000 personas, disponga de la grada retráctil más grande del mundo, de 52 metros de longitud.

Los asientos del Madrid Arena o el Palacio de los Deportes son suyos

"Hay que rentabilizar los espacios, el metro cuadrado es carísimo", explica Eva Blanco, directora de Marketing de la empresa, quien destaca el caso de los Teatros del Canal, obra de Juan Navarro Baldeweg: "Por las mañanas hacen teatro para los más pequeños, por las tardes quitan las butacas y hacen cabaret, con sillas y mesas, y por las noches organizan conciertos de rock". O el del Casino de París: "Antes sólo hacían teatro y ahora, con el cabaret, han aumentado sus beneficios: venden bebidas durante el espectáculo y luego la gente se queda a cenar".

"Saber más de menos cosas". Tal es el lema de José Figueras, presidente de esta compañía, cuyos inicios se remontan 80 años atrás. Tras heredar el negocio familiar de su padre, dedicado a fabricar sillas de madera, entre otros productos, este empresario decidió especializarse y convertirse "en el mejor butaquero del mundo".

Se esforzó mucho, hasta que en 1980 revolucionó el mercado con la primera butaca de sistema de tapicería integral, con una sola pieza que incluía la tapicería, la espuma y los elementos metálicos. Desde las butacas de autor, hasta las soluciones más estandarizadas, Figueras busca dejar huella. "Hasta conseguir aquello que decía un arquitecto inglés, que una silla es como una cara; ves muchas pero te acuerdas de muy pocas".