Publicado: 28.04.2014 10:07 |Actualizado: 28.04.2014 10:07

Caídas en pleno concierto: dolor y vergüenza

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Nerviosismo, estrés, angustia, incertidumbre, desconcierto. Rubor, sofoco, sonrojo, bochorno. Dolor, daño, estropicio, avería. Decenas de sentimientos se acumulan cuando un cantante acaba rodando por los suelos en pleno concierto. Son sucesos inesperados que ponen en alerta a los miembros del equipo del artista en cuestión, que tensionan al público y que, a la larga, con suerte, no pasan de ser una anécdota cachonda que hace aún más especial el recital, por aquello de la diferencia. A continuación repasamos algunos de los batacazos más dolorosos de la música de los últimos años, con rockeros y divas del pop rivalizando para comprobar quien se hace más daño a sí mismo por amor al arte. El espectáculo, eso sí, debe siempre continuar.

El impetuoso vocalista irlandés conoce bien la dureza del escenario, pues a lo largo de los años ha perdido la verticalidad en varias ocasiones. La más aparatosa, durante el concierto de U2 en Miami en 2001 dentro del 'Elevation Tour'. Tanto paseíto por la pasarela sin mirar al suelo... ¡y al foso!

No es fácil para un cantante mantenerse entretenido durante un pasaje instrumental en el que pierde el protagonismo. El vocalista de Pearl Jam aquí se dedica a trepar por los altavoces, con tan mala suerte que se da de bruces al pretender regresar a su puesto (en el minuto 4 del siguiente vídeo).

Otro que se ha pegado buenos golpetazos a lo largo de los años es el frenético Axl Rose, conocido por darlo todo durante los conciertos de Guns n' Roses (más en su primera época, las cosas como son). Pero haciendo gala de una portentosa profesionalidad, aquí sigue desgañitándose desde el suelo, ignorando al dolor y a la vergüenza.

Siempre bailón, el vocalista de Aerosmith terminó haciéndose un lío con sus propias piernas y se precipitó al vacío con toda la parafernalia posible, desapareciendo como por arte de magia ante los atónitos ojos de sus fans. Esto es lo que viene siendo un buen piñazo.

El líder de Foo Fighters tampoco para de corretear de un lado para otro durante sus conciertos. Por eso no es de extrañar que en alguna ocasión le falle su sentido de la verticalidad, como precisamente podemos ver en este vídeo, en el que tras un sprint de 30 metros, termina estrellándose contra el suelo, guitarra en mano.

Un tipo curioso este Chris Martin, que a pesar de no destacar en absoluto como buen bailarín, tiene una forma peculiar de moverse en el escenario. Aquí no es fácil saber qué demonios pasaba por su cabeza en pleno ataque epiléptico con fatal desenlace.

Al ex Beatle se le tragó la tierra, literalmente, durante un concierto hace unos años. Paul se lo tomó con humor, a pesar de que el batacazo fue terrible, y explicó lo sucedido la noche siguiente, tal y como podemos ver en el siguiente vídeo.

Ya hemos visto que las pasarelas son muy socorridas para que el cantante de turno se acerque a sus embelesados seguidores. Pero son en realidad un arma de doble filo, pues están alejadas del escenario principal y, allí, en tierra de nadie, cualquier cosa puede suceder. Más si llueve y el suelo está graciosamente deslizante.

Más que una caída de la que hacer chanza, lo de P!nk fue un desgraciado y terriblemente accidente que acabó en un hospital de Nurenberg. Los arneses fallaron y el golpetazo duele más cuanto más veces se ve. Por suerte, no se rompió nada. Milagrosamente.

La neoyorkina no es que sea un ejemplo de elegancia, pero desde luego hay que alabar su profesionalidad al seguir cantando desde el suelo, con las piernas por un lado y la cabeza por otro, tras un traspiés que bien podría haberle dejado secuelas más complicadas si se hubiera golpeado de mala manera contra el piano culpable de todo.

Por si alguiente tiene alguna duda: las divas son humanas. A veces no lo parecen, pero lo son. Beyoncé es la prueba al acabar dándose de bruces al bajar por una escalinata en pleno concierto, por supuesto con taconazos y una melena leonina. La cuestión no es que se caiga, sino preguntarse cómo puede ser que esto no suceda más a menudo con tanto desenfreno escénico.

Madonna se pone en plan rockero distorsionando su guitarra contra un amplificador durante cerca de un minuto. Esto debió afectar de alguna manera a sus oídos, haciéndola perder el equilibrio segundos después al dar un inocente saltito. Culetazo, espaldarazo, patas arriba y aullidos de la concurrencia.

Instantes de sonrojo sufrió Mariah Carey al caerse en plena actuación y tener que ser recogida por sus bailarines. Todo el mundo tratando de aparentar que la situación estaba controlada, pero con la risa floja florenciendo en sus nerviosos rostros.

No pasará a la historia Alaska por sus indomables números de baile. Por lo general más bien estática, en un concierto en Madrid hace un par de temporadas se hizo un monumental lío con unas cuerdas y se pegó todo un señor 'alaskazo' que bien podría haber acabado con el recital por su contundencia. Aparatoso pero finalmente sin consecuencias.

Un clásico para terminar. Uno de esos vídeos virales que provocan hilaridad quieras o no. Trastazo, costalazo, barquinazo, costalada, morrada, porrazo, golpe, tortazo, piñazo. Dolor y vergüenza en pleno concierto.