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CaixaBank abre el proceso de salida a Bolsa de los bancos de las cajas

Fainé, presidente de La Caixa, confía en que el salto al parqué de su entidad, Bankia y Banca Cívica mejoren la economía española. La acción del nuevo banco del Ibex 35 cerró con una baja del 1,1%,

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El estreno de las cajas sobre el parqué no podía iniciarse con un campanazo tímido. 'Repito, repito', decían los gestos de Isidro Fainé, presidente de La Caixa, para tranquilizar a los fotógrafos. La campana de la Bolsa de Madrid tintineó ayer hasta en tres ocasiones más para anunciar la inclusión en el Ibex 35 de CaixaBank, el primer banco cotizado de las cajas de ahorro.

'El campanazo que acabamos de oír, junto con los que vendrán este mes (Bankia y Banca Cívica), me gustaría que tuviesen un sentido de cambio de rumbo, no tan sólo para las empresas que cotizan en Bolsa, sino también para toda la economía española y todos los ciudadanos', aseguraba Fainé.

En Barcelona, Juan María Nin, vicepresidente de la caja catalana, repetía gesto, según informa Efe, en el parqué de la ciudad condal. 'La cotización de CaixaBank', explicaba, 'supone el primer paso de la reestructuración y estabilización del sistema financiero español'. Un proceso que terminará con las cajas españolas transformadas en bancos y, la mayoría de ellos, cotizando en los mercados bursátiles, obligadas por los nuevos requisitos de solvencia.

Precisamente, La Caixa siempre ha sido la entidad de referencia en este cambio estructural del mercado financiero español. Ninguna caja española podrá ni siquiera acercarse al alto precio de salida de CaixaBank, un 0,8 sobre su valor en libros (sólo un descuento del 20%). El banco que asume el negocio financiero del grupo nace con 630.000 accionistas, 365.000 de la antigua Criteria, el vehículo cotizado del holding financiero catalán, y 265.000 nuevos compradores de la emisión de obligaciones subordinadas convertibles de acciones, por valor de 1.500 millones, que la entidad catalana cerró a principios de junio.

El principal accionista del banco es La Caixa, que detenta el 81,1% de la propiedad. Precisamente, la asamblea de la caja catalana deberá autorizar las posibles ventas que se produzcan en un futuro en el capital de CaixaBank, según consta en el protocolo interno de relaciones entre las dos entidades que hizo ayer público la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El protocolo establece que la asamblea general de La Caixa deberá aprobar con carácter previo cualquier acuerdo que pueda hacer descender la participación de esta en CaixaBank 'por debajo de los umbrales del 70%, 60% y 50%'.

'La salida a Bolsa nos permitirá tener más capacidad para lograr ese capitalismo social al que aspiramos', explicaba Fainé en su discurso, que destacó que una parte de los dividendos del nuevo banco, junto a los de Caixa Holding, se destinarán a la obra social (500 millones al año)

'La entidad que nace hoy es un corredor de fondo. Nuestros accionistas saben que las acciones pueden bajar pero que acabarán teniendo un gran valor', reiteraba Fainé, ante la volatilidad que están sufriendo las cotizadas españolas en los mercados provocada por las tensiones de deuda soberana ante la crisis económica griega. 'Los tiempos actuales son difíciles, pero no siento añoranza de los tiempos fáciles', reflexionaba Fainé, que se mostró animado ante los procesos de salida a cotización de Bankia y Banca Cívica.

De hecho, el presidente de La Caixa no quiso dar mayor importancia a los sensibles descuentos con los que ambas entidades proyectan su salto al parqué. 'La mayoría de los bancos europeos cotizan a la mitad de su valor en libros y nadie considera que eso es negativo', aseguraba Fainé. Desde Barcelona, Nin insistía en que la bancarización de las cajas está en su momento crucial, con la colocación de Bankia y Banca Cívica. 'En septiembre, ya estaremos ante un sistema financiero que habrá asumido con éxito su reestructuración, que ya estará estabilizado y que podrá afrontar a principios de año, incluso esperemos que antes, la normalización del crédito, en especial para las familias y pymes, que es lo que se necesita para la reactivación económica', reflexionaba el vicepresidente de La Caixa.

En su primer día como grupo bancario cotizado, las acciones de CaixaBank descendieron un 1,1%, cerrando su valor a 4,7 euros, a pesar de que en los primeros momentos de la apertura vivieron un ascenso superior al 2%. 'Nos tendremos que acostumbrar al examen diario', asumían ayer desde una entidad que seguirá buscando crecer en el mercado internacional, en el que Criteria ha invertido 5.000 millones en los últimos años. Respecto a la composición de la cartera, CaixaBank prevé ir reduciendo su peso industrial desde el 25% actual hasta un 10% conforme el banco vaya creciendo. Actualmente, CaixaBank agrupa todas las participaciones financieras de La Caixa más Telefónica y Repsol, porque están disponibles para la venta.

Sobre el posible crecimiento inorgánico del grupo, Fainé negó que La Caixa vaya a adquirir 'algo'. Incluso negó la posibilidad de iniciar la operación de compra del Sabadell. 'No', afirmó rotundamente, a la vez que reconoció que 'siempre estamos abiertos a estudiar, pero no hay nada concreto con nadie'.

CaixaBank empieza a cotizar con 5.277 oficinas, 10,5 millones de clientes, una tasa de mora del 3,95%, un core capital del 11%, una liquidez de 19.572 millones de euros y un volumen de negocio de 429.947 millones.