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El Caja Laboral, campeón de la Liga de baloncesto

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El Caja Laboral se proclamó el martes sorprendente campeón de la Liga de baloncesto al derrotar al Regal Barcelona por 79-78 en la prórroga del tercer partido de los 'playoff', disputado en Vitoria.

El equipo vitoriano había logrado la victoria de manera inesperada ante el campeón de Europa en los dos primeros partidos, disputados en Barcelona, imponiéndose a un conjunto que durante toda esta temporada había parecido imbatible, y más aún en su cancha.

Los de Dusko Ivanovic tenían dos partidos en el pabellón Fernando Buesa para dar la campanada, pero no quisieron dejar pasar la primera oportunidad, y lo hicieron a lo grande, con un final emocionante con prórroga y una canasta y un tiro libre de Fernando San Emeterio que dio el título a los vascos.

El máximo anotador de lo locales fue el israelí Lior Eliyahu con 18 puntos y cuatro rebotes, seguido de Tiago Splitter, con 14 y unos inmensos 13 rebotes. De hecho, el pívot brasileño fue elegido Jugador Más Valioso (MVP, por sus siglas en inglés) de la final. En los tres partidos, promedió 11,3 puntos, 8,3 rebotes y 2,3 asistencias.

En los de Xavi Pascual, el máximo anotador fue Juan Carlos Navarro con 18 puntos, tres rebotes y dos asistencias, seguido de Pete Mickeal con 16 puntos y Ricky Rubio, con 14 puntos, ocho rebotes y cuatro asistencias.

Los parciales fueron de 22-18, 19-18, 11-17, 14-13 y 13-12 en la prórroga en un encuentro para morderse las uñas, aunque el Caja Laboral llegó a disfrutar de ventajas de ocho y nueve puntos.

El tiempo reglamentario acabó con empate a 66, aunque Eliyahu pudo poner la guinda a un gran partido con un tiro forzado a dos segundos para el final que fue taponado por Morris, en una jugada muy protestada por los locales. Sin embargo, el marcador no se movió y el encuentro se dirigió a la prórroga, en la que los barcelonistas llegaron a ponerse 70-75.

Seis puntos seguidos de Teletovic mantuvieron con vida al Caja Laboral, y con 76-78 y el tiempo prácticamente terminado, San Emeterio inició una penetración encestando una asombrosa canasta a aro pasado y forzando además la personal. Con el pabellón en silencio, el cántabro anotó un tiro libre que entró, desatando la euforia en Vitoria.