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Caja Madrid toma todo el poder en Iberia

Fuerza la dimisión del presidente Conte, lo sustituye por un hombre de consenso y le coloca a un vigilante de número dos

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La situación era insostenible y la pérdida de confianza del presidente de Iberia, Fernando Conte, ante el primer accionista, Caja Madrid, rompió la cuerda. Anteayer, Conte presentó su dimisión ante la comisión de nombramientos y retribuciones de la aerolínea. Ayer a primera hora de la mañana 'estaba todo arreglado', según fuentes conocedoras de la operación. A media mañana, Iberia informó de que el consejo de administración había votado por unanimidad al sustituto. La nueva estructura de mando da mayor poder aún a Caja Madrid, que es el primer accionista de la aerolínea, con el 22,9% del capital.

El elegido para reemplazar a Conte es Antonio Vázquez, ex presidente de la tabaquera Altadis y de su filial Logista, y, según varias fuentes, un hombre de consenso para no disgustar a British Airways, con la que Iberia negocia su fusión. Precisamente fue el 6,4% de Iberia que Logista vendió a Caja Madrid en noviembre de 2007 el que le dio la hegemonía a la entidad financiera en la aerolínea, en la que British es el segundo accionista. La compañía británica apoyó el nombramiento porque conoce a Vázquez, que fue consejero de Iberia, en representación de Logista, de 2005 a 2007.

Este 'buen gestor', como lo califican muchos en el mundo empresarial, tendrá un número dos que vigilará de cerca sus pasos en el día a día, ya que la caja que preside Miguel Blesa, vicepresidente de Iberia, ha conseguido nombrar consejero delegado a uno de sus directivos: Rafael Sánchez-Lozano. Este ejecutivo, director del negocio de fusiones y adquisiciones de la entidad financiera, además de consejero de varias participadas de la caja, conoce bien Iberia, ya que está en su consejo precisamente desde que Vázquez se fue en diciembre de 2007 porque Logista dejó el accionariado.

Además, fue Sánchez-Lozano quien cerró la compra en la caja del 10% de Iberia cuando ésta se privatizó en 1999 y también las adquisiciones del 7% y del 6,4% que tenían respectivamente, BBVA y Logista, a finales de 2007. 'Después de los técnicos de la aerolínea, es quien mejor la conoce', cuentan los que conocen sutrayectoria.

British, por su parte, lanzó ayer un mensaje a los dos nuevos ejecutivos que llevarán las riendas de Iberia a través del consejero delegado, Willie Walsh, quien dijo en un comunicado que tiene confianza en ambos para 'el desarrollo de la relación entre Iberia y British', legendariamente tormentosa.

Para el presidente saliente, el proceso ha sido tortuoso. Ayer dijo en un comunicado oficial que ha sido una 'decisión profundamente meditada que trasladé hace meses al presidente de la comisión de nombramientos y retribuciones', Jorge Pont, consejero en representación de El Corte Inglés, que tiene un 3,4% de Iberia. Según la aerolínea, el ya ex ejecutivo notificó en enero que quería irse en febrero del año que viene, cuando cumpliera 60 años. Otras fuentes conocedoras de la negociación aseguran que fue hace tres meses cuando Conte anunció su deseo de cesar y que el tope de edad consta en su contrato. En cualquier caso, su salida, que se ha llevado con el máximo sigilo con Pont como interlocutor, provocó ayer gran sorpresa en el mundo empresarial. La bolsa premió el cambio y aupó un 1,66% a Iberia.

Cuando Caja Madrid tomó el poder en el accionariado en 2007, ya encontró a Conte en la presidencia y ahora ha forzado su salida porque hace ya más de un año que perdió la confianza en él. Fuentes implicadas en la fusión con British Airways apuntan que Conte y su equipo se aseguraron su continuidad en Iberia cuando se materializara la unión en un principio de acuerdo con British Airways. 'Caja Madrid intervino para romperlo y empezó a supervisar las conversaciones; desde entonces, la relación se deterioró'.

A esto se ha unido la percepción por parte de la caja de algunos errores de gestión, como el perjuicio que causó a las cuentas de la aerolínea, como a otras competidoras, comprar parte del combustible a un precio cerrado cuando el petróleo ha caído en picado en el último año, según fuentes próximas a la aerolínea.

Con la nueva estructura, Caja Madrid, que ayer no hizo comentarios, puede intervenir aún más en el día a día de Iberia. El papel del nuevo presidente de la aerolínea irá ligado a si Blesa logra seguir presidiendo Caja Madrid. La tesis de que el presidente de la caja quiere asegurarse que presidirá Iberia si sale de la entidad tiene muchos adeptos. Aunque su prioridad ahora es mantenerse en la entidad al menos medio mandato más, según fuentes solventes.

El cortejo recíproco entre Iberia y British Airways dura ya años. Es el noviazgo nunca materializado del que siempre se habló, pero que las dos partes no hicieron oficial hasta hace justo un año, en julio de 2008. A partir de esa fecha, se dieron un año para un matrimonio que, hoy por hoy, presenta un futuro incierto.

Las dos compañías confirmaron ayer que siguen adelante con el proceso y la nueva cúpula de Iberia retomará las conversaciones en cuanto sea posible, según fuentes de la empresa.

Uno de los errores de Conte, a decir de los expertos, fue adelantar hace meses que en marzo iba a haber novedades sobre la unión.

Precisamente, tras cerrar el primer trimestre, el descenso de viajes por la crisis golpeó las cuentas de British, que registró sus primeras pérdidas anuales desde 2007 (420 millones de euros), y también las cuentas trimestrales de Iberia, que entró en pérdidas (93 millones) tras 14 años seguidos de beneficios.

A esta mala situación, que Iberia afronta mucho mejor preparada con una caja de más de 2.000 millones, se une el gran problema que tiene British y uno de los grandes escollos en la negociación: el descomunal déficit del fondo de pensiones de 90.000 empleados de la aerolínea. La compañía retrasa la actualización del dato, pero algunas fuentes del sector apuntan que ya supera los 4.000 millones, un agujero que ni la caja de Iberia puede tapar.

“Ese déficit no es controlable”

El verdadero problema es que “ese déficit no es controlable porque la compañía ha puesto una cláusula en la que garantiza la pensión comprometida con la plantilla, aunque el fondo de pensiones pierda dinero”, explican fuentes cercanas a la operación. British negocia con el Tesoro británico tener que tapar sólo el equivalente a los pagos que se hagan en un periodo determinado.

La solución a la fusión está en el tejado de la aerolínea británica, “que primero tiene que solucionar su futuro”, dicen las citadas fuentes. “No veo la unión hasta el año que viene”, según otras fuentes implicadas en el proceso. Aún queda por sellar que el peso de Iberia en la fusionada no será menor del 45% y la sede compartida.