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Un Calderón osado y descocado abre la temporada en el Teatro Pavón

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La Compañía Nacional de Teatro Clásico abre el próximo viernes el telón de la nueva temporada en el Teatro Pavón, en Madrid, con "Las manos blancas no ofenden", una farsa elegante y descocada de Calderón de la Barca, que juega al travestismo y que fue precursora de la zarzuela.

Escrita en torno a 1640, hace más de un siglo que esta obra no se representaba en los escenarios españoles y ahora lo hace con dirección escénica y versión de Eduardo Vasco, máximo responsable de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC).

La dirección musical es de Alicia Lázaro, quien se sirve de las voces de los cantantes, de un arpa, un violín y un cello barrocos para recobrar la música, "imprescindible" en la escena y que la lleva a calificar esta obra de Calderón como "avanzadilla de la zarzuela", el género lírico español.

Se trata de una comedia palaciega del siglo XVII, para un público más selecto que el de los corrales de comedia, que toma su título de un refrán y en la que se desarrolla un enredo amoroso con los "trucos más efectivos de Calderón", incluido el travestismo más osado para la época, el masculino.

De ello se ha servido Lorenzo Caprile, que vuelve a diseñar un vestuario para la compañía, después de "Don Gil de las Calzas Verdes" y "Las bizarrías de Belisa".

Se trata de un vestuario afrancesado y brillante, que contrasta con la sobria escenografía de Carolina González, que también trabajó con la CNTC en "Don Gil de las Calzas Verdes".

Este montaje de "Las manos blancas no ofenden" se estrenó el pasado mes de julio en el Festival de Teatro Clásico de Almagro y, tras verse en los festivales de Niebla, Olmedo, Olite y Sagunto, hará temporada en el madrileño Teatro Pavón hasta el próximo 7 de diciembre, con un elenco encabezado por Pepa Pedroche y Toni Misó.

"Esta comedia de capa y espada, escrita para palacio, debió de ser muy conocida, no solo por el número de representaciones de las que tenemos noticia, sino también por la cantidad de ediciones "sueltas" que se realizaron durante los siglos XVII y XVIII", afirma el director en las notas de producción del montaje.

A su juicio, en "Las manos blancas no ofenden" nos vamos a encontrar al autor de piezas como "La dama duende", "El mágico prodigioso" o "El alcalde de Zalamea" en "estado puro".