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La cámara de Representantes de EEUU aprueba el plan de estímulo económico sin el respaldo republicano

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La Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó la pasada noche, en medios de agrias disputas partidistas, un plan de 819.000 millones de dólares destinado a resucitar una economía que afronta su peor crisis desde la Gran Depresión.

El proyecto, que incluye recortes tributarios y gastos fiscales en los próximos dos años, fue aprobado con 244 votos a favor y 188 en contra, pero no obtuvo el respaldo de ninguno de los republicanos, a quienes el presidente Barack Obama cortejó activamente.

Sin embargo, Obama no guarda rencores, toda vez que el mandatario invitó a líderes demócratas y republicanos de ambas cámaras del Congreso a un cóctel esta noche, según la Casa Blanca.

En principio, la mayoría demócrata hablaba de un plan de 825.000 millones de dólares, pero el monto bajó a 816.000 millones y, durante el debate de varias enmiendas, los legisladores añadieron otros 3.000 millones para gastos en el sector de transporte.

La votación se llevó a cabo a las 23.15 GMT, momentos después de que se derrotara una alternativa de 475.000 millones de dólares presentada por la minoría republicana, que ha tachado el plan de costoso e ineficaz para espolear la maltrecha economía.

También se rechazó otra propuesta republicana, impulsada por John Mica, para modificar el texto del plan impulsado por el nuevo jefe de la Casa Blanca.

El Senado prevé comenzar a debatir el plan la próxima semana, aunque los republicanos en esa cámara insisten en modificarlo. La idea es enviar el documento final a la Casa Blanca el 16 de febrero próximo.

El plan, de 647 páginas, busca crear o preservar entre tres y cuatro millones de empleos, impulsar las inversiones en infraestructura y proyectos energéticos, y destinar ayudas a los desempleados y los gobiernos locales y estatales.

El proyecto de ley incluye poco más de 365.000 millones de dólares para la infraestructura nacional, 180.000 millones en ayudas para los desempleados y otros programas sociales.

Además, contempla unos 275.000 millones en recortes tributarios que incluiría un crédito de hasta 500 dólares para los trabajadores.

Obama, que esperaba un apoyo bipartidista al plan, insistió en que Estados Unidos atraviesa un momento "peligroso" y que "no hay tiempo que perder" para reactivar la economía.

El gobernante, que dedicó toda su primera semana en la Casa Blanca a promover el plan, se reunió esta mañana con más de una decena de ejecutivos de grandes corporaciones para evaluar una crisis que ha causado el recorte de decenas de miles de empleos.

El martes, Obama se desplazó al Capitolio para persuadir a sus detractores republicanos.

Aun así, los republicanos presentaron durante un acalorado debate una alternativa con más recortes tributarios que, aseguraron, costaría menos, crearía "6,2 millones" de empleos y sería el mejor antídoto para los males de la economía.

En un caso extremo, la prensa local destacó el caso de un hombre en Los Ángeles que, tras perder su empleo en una compañía de servicios médicos, asesinó a su esposa, también desempleada, y a sus cinco hijos.

Se calcula que la economía está perdiendo más de medio millón de empleos cada mes. En lo que va de esta semana, más de 100.000 personas se han quedado sin trabajo.

Ante ese oscuro panorama, los demócratas insistieron en que el plan creará empleos y fomentará el crecimiento económico, mientras los republicanos replicaban que los gastos fiscales son excesivos y que los recortes de impuestos no son suficientes.

"Hace ocho días, el presidente Obama dio su discurso de investidura, que creo es una gran guía para el futuro. Con la acción rápida y audaz de hoy, estamos haciendo eso, estamos llevando a EE.UU. en una nueva dirección", dijo la presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi.

Pero, valiéndose de un análisis del Congreso, la oposición montó una campaña contra un plan que calificó como una orgía de gastos fiscales y que tendrá poco eficacia a corto plazo para ayudar a las clases media y empresarial.

El "número dos" de la minoría, Eric Cantor, expresó confianza en que, durante el proceso de armonización bicameral, los demócratas incorporen las soluciones republicanas "de sentido común" antes de enviar el proyecto de ley al Despacho Oval.