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Cameron pedirá los poderes traspasados a la UE si llega al Gobierno británico

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El líder del Partido Conservador del Reino Unido, David Cameron, prometió hoy que pedirá la devolución de algunos poderes a la Unión Europea (UE) si, como predicen todos los sondeos de intención de voto, gana las elecciones generales de 2010.

En un discurso pronunciado en Londres, el jefe "tory" desveló su nueva política europea, tras renunciar a su promesa de convocar un referéndum sobre el Tratado de Lisboa, después de que el presidente checo, Vaclav Klaus, ratificara finalmente el texto este martes.

"Ya no es un tratado. Se ha incorporado a la legislación de la UE. No podemos celebrar un referéndum y hacer desaparecer por arte de magia esos cargos (nuevos puestos, como el presidente de la UE) en el Tratado de Lisboa, como no podríamos celebrar un referéndum para impedir que el sol saliese por la mañana", admitió Cameron.

El líder conservador, que podría convertirse en primer ministro en los comicios generales previstos para junio de 2010 como muy tarde, debe guardar ahora un difícil equilibrio: contentar al sector más euroescéptico de su partido, que continúa pidiendo una consulta popular, y evitar conflictos con otros países europeos, exhaustos tras años de negociaciones para sacar adelante el Tratado de Lisboa.

En su nueva estrategia europea, Cameron adelantó que si llega al 10 de Downing Street, oficina del "premier" británico, negociará el retorno de cláusulas voluntarias de "autoexclusión" ("opt-out", en inglés) respecto a la legislación laboral y social comunitaria.

Además, el líder "tory" exigirá a Bruselas la recuperación de poderes en materia de justicia penal, así como un "opt-out completo" ante la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE.

"Nos tomaremos nuestro tiempo, negociaremos de manera firme, paciente y respetuosa, a fin de lograr la vuelta de los poderes que he fijado para una legislatura (de cinco años en este país)", señaló el político.

"Mi propósito -aclaró- no es frustrar o sabotear las operaciones de la Unión Europea".

Otro de los pilares de la nueva política europea de los "tories" es la enmienda de la Ley de las Comunidades Europeas de 1972, para prohibir la cesión de poder a la UE sin mediar un referéndum.

Esa medida, precisó, abarcará "no sólo cualquier tratado futuro, como el de Lisboa, sino cualquier intento futuro de meter al Reino Unido en el euro".

"Nunca jamás -sentenció- será posible que un Gobierno británico transfiera poder a la Unión Europea sin la opinión del pueblo británico en referéndum".

Asimismo, Cameron prometió una ley de soberanía que garantice la supremacía de la legislación británica, para "dejar claro que la autoridad última permanece en este país, en nuestro Parlamento".

Un Gobierno conservador, remarcó, será un "miembro activo de la UE" en áreas como la seguridad energética, el cambio climático, el crecimiento económico o la pobreza global, pero "nunca permitirá al Reino Unido deslizarse hacia una Europa federal".

Desde el Gobierno, el ministro británico de Exteriores, David Miliband, opinó que el líder "tory" no pretende "recuperar poderes de Europa", sino "transferir poder a sus diputados euroescépticos".

"Las propuestas de David Cameron de 'opt-out' son impracticables", agregó Miliband, quien ha sonado en las últimas semanas como posible sucesor de Javier Solana como jefe de la diplomacia europea.

Tras la intervención del líder de la oposición, el diputado conservador Douglas Carswell, del sector más euroescéptico del partido, reconoció la imposibilidad de una consulta popular sobre el Tratado de Lisboa, pero fue más lejos y demandó un referéndum acerca de "la pertenencia y la relación" de Gran Bretaña con la Unión.

El tratado, considerado un texto crucial para la reforma de las instituciones de una UE ampliada a veintisiete miembros, entrará en vigor el próximo 1 de diciembre, después de la firma de la República Checa, último país que quedaba pendiente de la ratificación.