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La campaña del PP contra el sastre de Camps

Los conservadores acusan sin pruebas al principal testigo de los regalos que la trama Gürtel hacía al presidente valenciano

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El auto del juez José Flors que atribuye al presidente valenciano, Francisco Camps, la autoría de un delito de cohecho por haber aceptado trajes de una empresa que se beneficiaba de contratos de la Generalitat, no se basa exclusivamente en el testimonio de José Tomás, el sastre que hacía de intermediario, pero de todos modos el Partido Popular ha decidido insistir, un día tras otro, en la denuncia de supuestas circunstancias que harían de él un testigo poco fiable.

De hecho, los recursos que los conservadores preparan contra el auto del juez (Ricardo Costa, secretario general del PP valenciano, ya lo presentó ayer) se dirigen, sobre todo, contra el sastre, al que quieren acusar de haberse quedado con el dinero de los trajes que supuestamente habría abonado Camps.

Federico Trillo, ex ministro de Justicia y responsable político de las identificaciones falsas tras la tragedia del Yak 42, encabeza la lista de dirigentes del Partido Popular empeñados en desacreditara José Tomás.

Segun Trillo, 'ni es sastre ni es testigo', porque su puesto en la tienda que suministraba los trajes era de jefe de ventas. Estas son algunas de las consignas que el PP repite para intentar desacreditar al principal testigo de cargo enel proceso.

El PP asegura que Tomás, al que llaman el 'sastre falsario', ha sido acusado judicialmente por sus antiguos empleadores de 'falsificar facturas dobles' y de cometer estafa. Sin embargo, este partido no pudo precisar ayer, a petición de este diario, las denuncias a las que alude ni tampoco su contenido.

De lo que sí hay indicios claros es de todo lo contrario, sobre todo después de la vista oral del juicio por despido que se celebró el pasado junio contra Forever Young, la empresa en que trabajaba el sastre. Todos los testigos que comparecieron ante el juez, tanto los citados por la empresa como los que presentaba la defensa, negaron que Tomás se hubiese ocupado alguna vez de la facturación.

Desde el PP repiten una y otra vez que sus declaraciones judiciales son contradictorias, especialmente la primera que prestó ante el juez Baltasar Garzón (en la que supuestamente habría asegurado que Camps sí pagó los trajes) y las que realizó después.

La secretaria general, María Dolores de Cospedal, ha sido la última en insistir en esta idea, dando más 'credibilidad' a la palabra del president que a la del sastre porque este, dijo, 'ha cambiado cinco veces de palabra'.

Sin embargo, el juez Flors, que ha tenido acceso a esa parte de la instrucción, está claramente en desacuerdo. Sus 'posibles imprecisiones sobre determinados extremos', señala en el auto, 'han de considerarse producto de la natural dificultad para recordar con exactitud hechos ocurridos hace varios años'. A pesar de ello, su exposición fue 'razonada', equilibrada, incluyó 'detalles singulares' y coincidió 'en buena medida con el contenido de otras diligencias de carácter documental aportadas a la causa' y 'a las que se ha atenido fundamentalmente el instructor' para pronunciar el auto que citó a Camps para la vista del día 15.

También sin más apoyo documental, los dirigentes del PP tratan de desacreditar a José Tomás, asegurando que su despido le ha costado a la empresa '80 millones de pesetas' (unos 481.000 euros). Sin embargo, en el juicio recientemente celebrado consta que el sastre sólo reclama 232.500 euros, en virtud de una cláusula de indemnización establecidapor contrato.

La lista de epítetos que los dirigentes del PP han dirigido contra Tomás es interminable. Rafael Blasco, conseller de Ciudadanía de la Generalitat, le ha llamado 'auténtico desastre' y 'eje de una calumniosa campaña de difamación'.

Su colega de Bienestar Social, Juan Cotino, le acusó de ser 'un señor que parece que trapichea con facturas de ropa'. Antonio Basagoiti, líder del PP vasco, se refirió a él como a 'un tipo que pasaba por allí, que dice que le ha llevado unos trajes y que está condenado por otros delitos similares', sin que su partido haya precisado cuáles.