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Campos magnéticos no aumentan riesgo de cáncer cerebral en niños

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Por Anne Harding

La exposición a camposmagnéticos a frecuencia extremadamente baja (CM-FEB), como losque emiten desde las líneas eléctricas hasta loselectrodomésticos o el cableado incorrectamente enterrado, noaumenta el riesgo de desarrollar cáncer cerebral en los niños.

Científicos investigan los riesgos para la salud de esoscampos magnéticos desde 1979, apuntó el equipo de la doctoraLeeka Kheifets, de la University of California en Los Angeles,en American Journal of Epidemiology.

Existen algunas evidencias de que la exposición a ciertosniveles estaría asociada con la leucemia en los niños.

Pero, según el equipo, las pruebas de la relación entre laexposición a los CM-FEB y los tumores cerebrales pediátricos noson sólidas, aunque hasta ahora nunca se había realizado unanálisis global (de los distintos estudios publicados) sobreesa asociación.

El equipo reunió los resultados de 10 estudios sobretumores cerebrales pediátricos y la exposición a los CM-FEBrealizados entre 1960 y el 2001.

El análisis incluyó unos 8.400 casos diagnosticados antesde los 15 años de edad y un grupo control de 11.500 niñossanos. Aun en cifras tan altas, la cantidad de niños expuestosa CM-FEB fue muy pequeña.

Los autores no hallaron nexos sólidos entre la exposición alos CM-FEB y el riesgo de desarrollar un tumor cerebral, nipatrones que sugirieran esa relación (por ejemplo, más riesgo amayor exposición).

"En conjunto, nuestros resultados aportan muy pocas pruebasde una relación entre la exposición a los CM-FEB y la apariciónde tumores cerebrales en la niñez", concluyeron los expertos.

Aunque las evidencias epidemiológicas habían asociado laleucemia con esa exposición, Kheifets aclaró que la mayoría delos ensayos con animales o de laboratorio no respaldan esarelación.

La científica agregó que, a partir de la informacióndisponible, no tendría sentido que una persona que vive cercade una línea de tensión se mude ante el temor de desarrollarleucemia. "Los riesgos son muy bajos y la relación es muyincierta", indicó Kheifets.

Existen medidas sencillas que los padres pueden tomar parareducir la exposición de sus hijos a los CM-FEB si sientenalguna preocupación. Por ejemplo, si un niño duerme con unreloj de alarma a la altura del respaldo de la cama, se puedealejarlo un poco. También se podrían diseñar nuevas líneaseléctricas para reducir la exposición.

La autora precisó que el nivel de exposición a un CM-FEBdepende de la proximidad de la fuente.

Uno de los autores del estudio trabaja en National Grid,del Reino Unido, y los autores recibieron fondos de ElectricPower Research Institute, Southern California Edison y NationalCancer Institute.

"Vivimos sin certezas y con riesgos, pero también existenbeneficios que debemos considerar en cada caso. Estasexposiciones realmente provienen de muchas fuentes, que sonparte de la vida moderna", dijo la autora.

FUENTE: American Journal of Epidemiology, online 9 deagosto del 2010