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La candidatura de Madrid divide a la cúpula del PSOE

Pajín y Chaves apoyan a Tomás Gómez mientras que Blanco y Rubalcaba lo cuestionan como candidato

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Los próximos ocho meses serán decisivos para el futuro político de Tomás Gómez, secretario general del PSOE de Madrid. Es el tiempo que falta hasta que, tras la Presidencia española de la Unión Europea, se abra oficialmente el debate sobre quiénes serán los candidatos socialistas para las elecciones municipales y autonómicas de 2011.

José Luis Rodríguez Zapatero, que es su gran valedor, 'a día de hoy mantiene intacta' la apuesta por Gómez, según varias fuentes próximas al secretario general del PSOE. Sin embargo, en la Ejecutiva federal existen criterios divergentes sobre su idoneidad como candidato para arrebatar el gobierno de la Comunidad de Madrid a Esperanza Aguirre.

Zapatero, que dirá la última palabra, mantiene su respaldo a Gómez

El secretario general de los socialistas madrileños conserva también el apoyo de la secretaria de Organización, Leire Pajín, y el domingo recibió un espaldarazo público del presidente del partido, Manuel Chaves. Pero otros miembros de la Ejecutiva, como el vicesecretario general, José Blanco, y el influyente ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, opinan que Gómez no es una apuesta ganadora para afrontar una convocatoria electoral ante la que Madrid y Valencia son los únicos territorios en los que objetivamente el PSOE tiene posibilidades de mejorar su posición y contrarrestar el previsible retroceso en otras comunidades donde ahora gobierna.

Este pulso subterráneo todavía no se ha escenificado ante Zapatero, a quien todos reconocen la última palabra. 'El clima es ahora adverso para Tomás porque hay malestar interno, una parte de la Ejecutiva federal está desencantada con él, no conecta con nuestros aliados sociales y está enfrentando a los medios de comunicación. Pero todo eso no es nada comparado con el apoyo de Zapatero y no creo que vaya a dejarle caer', según un dirigente crítico.

Recuerda este dirigente que la promoción de Gómez desde la alcaldía de Parla hasta el liderazgo del partido en Madrid fue una decisión personal de Zapatero. 'Eso es algo que sabe todo el mundo y no presentarle como candidato sería tanto como que Zapatero reconociera que se equivocó', apunta este interlocutor. Eso no implica que no vaya a haber tiras y aflojas.

Los críticos opinan que la guerra del PP puede propiciar un cartel más «potente»

La guerra abierta desatada en el PP a cuenta del control de Caja Madrid, con indicios de descomposición interna en las filas de la derecha, hace que la posibilidad de recuperar el poder en Madrid haya dejado de ser una quimera, según juicio unánime entre los socialistas. Pero mientras que para unos este escenario es un balón de oxígeno para Gómez, otros opinan que el debilitamiento del PP 'puede llevar a Zapatero a plantearse una candidatura potente para ganar'.

Esa candidatura alternativa surgiría del Consejo de Ministros y ya ha habido quien ha sugerido el nombre de Trinidad Jiménez, que se ha apresurado a dar por cerrada su etapa en la política local. La ministra de Sanidad asistió el lunes a la reunión de la Ejecutiva regional, donde explicitó su respaldo a Gómez y explicó que su ausencia en la Convención Municipal celebrada el fin de semana obedeció a un viaje programado en el marco de los actos para explicar los Presupuestos.

Tomás Gómez asegura que no considera otra posibilidad que la de 'ser el candidato socialista y gobernar la Comunidad de Madrid en 2011'. En su entorno se reconoce que no ha logrado la proyección pública esperada, pero se apela a un mandamiento de Zapatero: 'Cada cosa a su tiempo'. Así, entre otras cosas, se alega que desde su elección, en 2007, ha tenido que ejercer en la práctica como secretario de Organización para cohesionar el partido, siguiendo el esquema de prioridades que le planteó el propio Zapatero: lo primero es asegurar la paz interna.

Gómez lo ha conseguido sustancialmente mediante pactos o treguas con los jefes tribales, de modo que la contestación interna se concentra en el grupo parlamentario de la Asamblea de Madrid, que se configuró durante el mandato previo de Rafael Simancas, y, según fuentes de la dirección regional, en 'cuadros institucionales que se han acomodado a las prebendas del stablishment de la oposición'.

Los críticos opinan que no sólo 'no ha conseguido definir un proyecto ni un liderazgo', sino que además ha sembrado la opinión pública de confusión 'con planteamientos erráticos en temas tan importantes como Caja Madrid'. El secretario general del PSM sostiene que 'ahora es el momento de dar a conocer nuestro proyecto para gobernar Madrid'.