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El cantante Carlos Varela, rechazado por Bush, visita EEUU

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El músico cubano Carlos Varela, al que el gobierno del presidente George W. Bush prohibió la entrada en Estados Unidos, se presentó el jueves en Washington y almorzó con un funcionario de la Casa Blanca, en una nueva señal de deshielo en las relaciones entre ambos países.

El cantante y compositor, cuyas canciones capturan el desencanto de los jóvenes cubanos, recibió un visado de tres semanas de parte de la administración del presidente Barack Obama, que ha buscado mejorar los lazos con el gobierno comunista de Cuba.

Varela almorzó con el funcionario de la Casa Blanca en un restaurante de Washington, según los organizadores de su viaje, el Centro para la Democracia de las Américas, un grupo liberal que busca que se levante la prohibición de viajes entre ambos países y el embargo comercial.

El grupo no identificó al funcionario.

Varela también se reunió con dos miembros del Congreso, los representantes demócratas Jan Schakowsky y John Tierney.

"No tenemos 80 canales de televisión en Cuba, así que no tenemos nada que hacer excepto cantarnos los unos a los otros acerca de lo que hacemos", dijo Varela, de 46 años, en una iglesia donde dio una charla sobre la cultura musical cubana e interpretó varias canciones.

El cantante dijo que las emisoras de radio en Cuba no tocan sus canciones más críticas sobre las frustraciones y sueños de su generación. También criticó las restricciones a los viajes entre ambos países, que comenzaron antes de que él naciera.

Varela, que visitó Estados Unidos en 1998, espera regresar el próximo año con su banda para realizar una gira por el país. La próxima semana se dirigirá al estudio de Jackson Browne en Los Ángeles, donde planea mezclar su octavo disco, que grabó en su hogar de La Habana y produjo en Canadá.

En 2004, el Gobierno del presidente George W. Bush restringió duramente los intercambios culturales con Cuba y negó a Varela un visado para que se presentara en Miami, aún cuando ya se habían vendido 1.700 entradas.

Las relaciones entre Washington y La Habana se enfriaron después de que Fidel Castro llegó al poder en la revolución de 1959 y posteriormente alineó a Cuba con el bloque soviético.

Obama levantó las restricciones de viaje a los cubano-estadounidenses y reanudó negociaciones de inmigración con La Habana, pero ha dicho que el embargo comercial de 47 años contra la isla seguirá hasta que se vean reformas democráticas en el sistema cubano unipartidista.