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Cantautores, la crisis en la mirilla

Las dificultades económicas se cuelan en las canciones de los nuevos compositores

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Más de una década después de Pedro Guerra, Ismael Serrano, Javier Álvarez y de tantos otros, nuevos cantautores vuelven a la carga. En las antípodas del concepto triunfito, han triunfado sudando la camiseta en garitos entrañables de su barrio, más tarde de su ciudad y luego de toda España. Como siempre, cantan sin complejos al amor, la vida, la paz, la felicidad y por las grietas de sus versos asoma la realidad social; un escenario desde el que han mamado la música, los problemas y las injusticias. La vida misma. En las letras de todos ellos desde Marwan hasta Cesk Freixas, de Dani Flaco a Luis Ramiro, Clara Andrés y Pau Alabajos yace, a modo de denuncia o como marco de las historias que cuentan, la crisis, estrella mediática de su época.

Hasta el 22 de marzo en Barcelona se celebra el festival Barnasants, donde las nuevas generaciones comparten cartel con sus ídolos, amigos y maestros: Aute, Krahe, Pla, Ruibal... El festival está dedicado a la crisis, con un eslogan elocuente que se lee bajo un retrato de Karl Marx: 'No estaba muerto, estaba de parranda'. Pere Camps, alma mater del festival, el más importante de la canción de autor en España y uno de los grandes de Europa, lo explica: 'Resulta que la crisis la había explicado hace 150 años un tal Marx. Pues que se enteren los capitalistas de que nuestro amigo no estaba muerto, estaba de parranda, como dice la rumba'.

Marwan es madrileño de Aluche. Lo suyo es la canción social: habla del 11-M, de los meninos da rúa, del consumismo, de los refugiados, de Nicaragua... De aspectos que le llegan al alma: 'Mientras haya cosas que emocionan habrá cosas que cantar', declara. Y plasma tanto las ilusiones de amor como las de un mundo mejor, siempre desde la cercanía y la cotidianeidad: 'Yo quiero que un lunes de éstos caiga en domingo/ Que Homer Simpson sea presidente/ Que los chulos del barrio lloren con El Principito[] En la vida real, tú lo sabes, siempre gana el coyote al correcaminos/ Con el mundo al revés quizá hoy haya paz en Bagdad'.

Todas las canciones de Marwan esconden un mensaje. Es lo que ha aprendido de sus maestros, entre los que se encuentran Serrat y Silvio Rodríguez. 'Los que ponían mis padres en casa y yo aborrecía hasta que me paré a escucharlos y ¡me volví loco! Me puse a leer poesía y a componer'. Conserva, eso sí, cierto aire metalero de su época de adolescente.

En la web del cantautor del Penedès Cesk Freixas aparece un puño en alto. Es la primera declaración de principios, también presente en sus letras: 'Buscando la libertad por todos los pueblos/ saboteando el poder de los ricos[] Se oyen al viento/ Las canciones libres/que se están escribiendo/ con sus vidas', canta en Les cançons lliures. 'Parto de la idea de que el capitalismo crea crisis, por lo tanto, nos da argumentos para reivindicar y protestar'.

No le molesta la etiqueta de canción-protesta. Ahora la lucha no es sólo política, es contra algo que nos corroe desde cualquier ámbito: 'Utilizo la canción como herramienta para crear conciencias y complicidades. La música es una manera de debatir, de dialogar, de discutir'. Es decir, un modo de proponer alternativas. 'Si me tengo que quedarcon una etiqueta, me quedo con la de canción-propuesta que, por otro lado, se complementa con la protesta', dice.

Freixas ha bebido de Ovidi Montllor y de la Nova Cançó. Y recuerda al maestro de Alcoy: 'Ya en los años setenta nos cantaba la lucha obrera por un sueldo digno, por una vivienda, por la dignidad laboral. Canciones como Gola seca o El desesperat son aún vigentes y clarividentes'.

Pau Alabajos, valenciano de Torrent, ha editado su primer disco, Teòrica del caos y también retoma el discurso de Montllor. 'Mis canciones reflejan la realidad social y todos sabemos cuál es', explica. Una de sus canciones, Contra el ciment, no puede ser más explícita con la crisis del ladrillo en el País Valenciano. 'Me gusta hablar de canción-denuncia', dice Alabajos. Pero considera que hay que cantar muy alto, por lo menos en su tierra: 'Los medios de comunicación no nos permiten llegar al público. Por suerte, contamos con colectivos que divulgan nuestro mensaje'.

Uno de los muchos que se dejan caer por la Jam de cantautores que cada lunes organiza la sala Monasterio, en Barcelona, es Dani Flaco. Vecino orgulloso del popular barrio de Bellvitge, de LHospitalet, no ha vivido la crisis en sus carnes porque dejó su trabajo en SEAT para dedicarse a cantar. Se define 'rockautor de barrio obrero. Tengo espíritu obrero y esa es la forma de afrontar la vida, esa es mi reivindicación'. Dice no defender nada, pero no puede negar que se le ve el plumero: 'Alcoholismo disfrazado/ de negocio por las noches/ rodeado de fantoches/ en conciertos mal pagados', canta en su disco Fuerzas de flaqueza.

La valenciana Clara Andrés sacó a finales de 2007 su disco Dies i dies, un emotivo y visual canto al dolce far niente bien entendido. 'Aburrirse es positivo y creativo, pero nos complicamos demasiado la vida, vivimos entre demasiados atascos y bocinazos', sumidos en injusticias asimiladas. 'Con calé nos sacan las ganas, por calé las invento como hacen las putas. Y según los valores lo mío es decente, lo suyo se insulta y así me conformo', canta.

El madrileño Luis Ramiro une canción y rock, deja ver influencias de Serrat, Björk, David Bowie y Albert Pla. Pero asegura que tiene más de Calamaro que de Ismael Serrano, en cuanto a que su discurso 'no pretende ser una denuncia explícita, ni social ni política. Yo canto el amor y el desamor, por ejemplo, y la crisis se me cuela por todas partes'.

Lo mismo le pasa a la leridana Meritxell Gené, una purista de la música que se ha autoeditado su primer disco, Inesperadament, donde da rienda suelta a su pasión por poetas como Martí i Pol o Joan Fuster, entre otros.

Asegura que la canción de autor tiene un compromiso social: 'La música siempre está ligada al momento que vivimos y ahora mismo, al exteriorizar nuestros sentimientos, la crisis aparece de una forma u otra'. Imposible negar que es un buen caldo para crear.

1. Fuente de inspiración

La crisis es una fuente de inspiración porque es la pura realidad. Lo advierte el director de Barnasants, Pere Camps: “La situación actual, de hecho, está siendo el caldo de cultivo para muchos de los nuevos cantautores: sus nuevas canciones tendrán a la crisis como estrella mediática”.

2. Frutos casi maduros

Cesk Freixas le da la razón a Pere Camps porque está trabajando en canciones que, asegura, van a ser como la crisis misma: “No soy el único. La crisis dará sus frutos en forma de canciones explícitas”.

3. En rotativas

Marwan tiene escrita y aún no musicada la canción ‘Respuestas’, una radiografía de la crisis: “Hay tantos coyotes, hay artistas del desfalco./ Hay becarios con 40 y ministros bronceados./ Mujeres que te quieren tras mirar el talonario./ Reuniones con señores para recalificar Nunca Jamás”.