Publicado: 11.11.2013 11:58 |Actualizado: 11.11.2013 11:58

Caos y desesperación entre los afectados del tifón en Filipinas por la falta de recursos

Las autoridades declaran el estado de emergencia en Tacloban y decretan el toque de queda para frenar los saqueos en busca de agua y comida. La ayuda humanitaria tarda en llegar por las dificultades de acceso al terreno

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La falta de víveres de primera necesidad ha hecho que la situación entre la población filipina sea insostenible, a la par que miles de personas buscan y ruegan por un asiento en los helicópteros militares para abandonar la ciudad Tacloban, a 580 kilómetros al sureste de Manila, la más afectada por el devastador tifón Haiyan que ha arrasado el país (ver fotogalería)

Allí, las autoridades filipinas han declarado el estado de emergencia y en la zona también se ha impuesto el toque de queda para todos los residentes con el objetivo de frenar los saqueos y la proliferación de otros delitos después de que la ciudad, en la isla de Leyte, haya quedado prácticamente "fuera de la ley".

"La gente iba a supermercados, tiendas, farmacias... Básicamente se llevaban todo lo que podían, porque no había ningún tipo de ley ni orden y necesitaban la comida y el agua", comentó a Efe Lynette Lim, cooperante de la ONG Save the Children, quien vivió el caos que se desató en la ciudad cuando llegó el tifón.

También un grupo desesperado de supervivientes atacó un convoy de la Cruz Roja con un cargamento de ayuda. "Es un absoluto caos en estos momentos, pero espero que la situación mejore cuando lleguen suministros a la zona", ha dicho el director de la Cruz Roja en Filipinas, Richard Gordon , antes de agregar que "hay muertos por todas partes" y "mucha destrucción", según ha informado la cadena de televisión británica BBC.

Unicef, por su parte, ha informado de que se están preparando suministros para atender a los ñiños afectados, que el organismo de la ONU estima en unos 4 millones. "Es muy difícil llegar a las zonas más afectadas, ya que hay problemas de acceso debido a los daños causados por el tifón en infraestructuras y comunicaciones, dijo el representante de Unicef en Filipinas, Tomoo Hozumi.

También la ONG Acción contra el Hambre puso en evidencia el desorden reinante. ""El acceso de la ayuda a las zonas más golpeadas está siendo realmente complicado, hay un colapso de comunicaciones que nos impiden contactar con los técnicos en la zona", explica desde Manila Kristine Calleja, responsable de advocacy y comunicación de la organización, que informa de que los vuelos están siendo cancelados "continuamente", impidiendo la llegada de las organizaciones internacionales.

Unicef estima que el número de niños afectados asciende a 4 millones

El portavoz de Defensa Civil, Reynaldo Balido, declaró que el restablecimiento del orden en Tacloban y otras áreas es una de las "principales prioridades". "Ya hemos enviado un número sustancial (de fuerzas)... si es necesario se enviarán más aún", dijo Balido en una entrevista con el canal de televisión local ABS-CBN.

La Policía Nacional de Filipinas indicó que se han enviado 469 efectivos de refuerzo, de los cuales 169 forman parte de las Fuerzas de Acción Especial de Filipinas, para asegurar la paz y el orden en la región.

"El acceso de la ayuda a las zonas más golpeadas está siendo realmente complicado"

El portavoz del Ejército filipino, Ramón Zagala, también comentó que 100 soldados de apoyo fueron enviados a la ciudad devastada para ayudar a la Policía, mientras un destacamento de 4.000 efectivos espera órdenes en una base de la vecina isla de Samar, también severamente afectada por el paso del tifón.

No obstante, los equipos de rescate todavía no han conseguido desplegarse por completo a lo largo de la isla, por lo que aún quedan muchas zonas incomunicadas de las que se desconoce la situación real.

Mientras, las cifras extraoficiales y los informes de campo hablan de decenas de miles de víctimas mortales en la isla de Leyte, donde el Consejo para la Gestión y Reducción de Desastres prosigue con el lento recuento oficial de fallecidos.

Hay cerca de 9,7 millones de personas afectadas por el tifón en todo el país

El último informe del Centro Nacional para la Gestión y la Reducción del Riesgo de Desastres (NDRRMC) habla ya de 1.774 fallecidos, ─ frente a las 255 que había censadas hasta las 6.00 horas de hoy─ en todo el país, 1.660 de las cuales se han producido solo en las Bisayas Orientales. Además, 2.487 personas han resultado heridas y otras 82 permanecen desaparecidas, ha precisado el portavoz y recoge el portal Inquirer.

Por otro lado, el número total de afectados asciende a casi 9,7 millones de personas, 615.000 son los desplazados, de los cuales 433.000 se encuentran alojados en los 1.444 centros de evacuación.

Antes de la llegada de este último tifón a Filipinas, el vigesimocuarto del año, los meteorólogos habían advertido que podría tener un efecto devastador mayor que el tifón Bopha, que en 2012 causó cerca de un millar de muertos.

La deforestación, la proliferación de yacimientos mineros ilegales, la escasez de infraestructuras y el chabolismo incrementan los efectos devastadores de las lluvias y los frecuentes tifones que afectan Filipinas durante la época del monzón.