Publicado: 05.03.2014 16:41 |Actualizado: 05.03.2014 16:41

Los capitalistas que siempre ganan

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Hace tiempo que dejó de ser noticia que España es una auténtica ganga para los grandes inversores. Todo el mundo sabe que los activos españoles están baratos. La crisis ha tirado los precios —y los salarios— por los suelos y siempre hay gente dispuesta a sacar tajada comprando barato para luego, en un futuro indeterminado, vender más caro.

El escenario es ideal para aquellos inversores con liquidez y con la cartera bien cubierta: en los últimos meses Bill Gates, George Soros, Amancio Ortega, Warren Buffet o Carlos Slim —aunque éste ya lleva más tiempo—, entre otros, se han lanzado a invertir en España, sobre todo en el sector inmobiliario, aunque también en otros. Pueden permitírselo: encabezan año tras año la lista de los hombres más ricos del mundo y son los magnates más famosos, aquellos para los que todas las puertas están siempre abiertas.

Gates, Soros, Slim, Ortega o Warren Buffet, otro multimillonario conocido por sus ganas de mover su dinero y del que continuamente se rumorea su interés por España, pertenecen a una estirpe singular: la de aquellos que siempre ganan cuando se trata de hacer negocios. Por supuesto, no es nada personal. Su actitud puede resumirse con esta frase que en su día dijo Amancio Ortega, fundador de Inditex y el tercer hombre más rico del mundo, el primero de España: "El crecimiento constante es el mejor mecanismo de supervivencia". Gates, por ejemplo, ha vuelto a recuperar el trono como el hombre más rico del mundo y lleva 20 años siéndolo de Estados Unidos. Si acumula una fortuna de 55.200 millones de euros no es por casualidad.

Un ejemplo claro del apetito de estos potentados por España es la reciente venta del 7,5% de la nacionalizada Bankia, por la que el Estado ha recaudado 1.360 millones: un activo saneado gracias al dinero público que se privatiza a un precio competitivo. No es de extrañar que una de las sociedades de George Soros, conocido por su buen ojo a la hora de invertir y por ser un tiburón de las finanzas, haya liderado la compra de acciones.

España está en venta y es barata: el reclamo es inmejorable para los señores del dinero

Bankia no es la única inversión reciente de Soros en España. Esta misma semana el conocido magnate ha saltado a los titulares de la prensa española al conocerse que había invertido 92 millones en la inmobiliaria Hispania, sociedad constituida por Azora para invertir en el mercado inmobiliario español, que espera empezar a cotizar en Bolsa antes del 31 de marzo. El abaratamiento de los precios inmobiliarios, que oscila entre el 30% y el 40% desde que se pinchó la burbuja, ha sido el principal reclamo para el magnate de origen húngaro. Es más, la inmobilaria en la que invierte Soros reconoce sin ambages que espera encontrar oportunidades de inversión en los activos que venderá la Sareb, el conocido como banco malo, cuyos descuentos a los inversores sobre el precio de mercado son sobradamente conocidos.

Estos conocidos descuentos de la Sareb para los grandes inversores contrastan con la actitud que en general el organismo ha tenido con aquellos ciudadanos que han sido incapaces de hacer frente a su hipoteca. Frente a los grandes descuentos, las daciones en pago han sido escasas, como también lo han sido la implantación de otras opciones que no terminaran en desahucio.

Soros invierte allí done ve las mejores oportunidades y quizá por eso antes, en diciembre, compró un 3,8% de la constructora FCC por 72 millones de euros. La oportunidad debe ser buena, sí, porque Bill Gates, al que tampoco se la da nada bien perder dinero, también adquirió el pasado octubre el 6% de la constructora de Esther Koplowitz. Al igual que Soros, el fundador de Microsoft compró barato —pagó 113 millones de euros por el paquete—, pero los mercados y el propio Gobierno otorgaron a esa compra de Gates un gran peso simbólico y mediático: la consideraron como la señal inequívoca de que España volvía a ser un país digno de confianza, donde se puede invertir sin miedo.

De hecho, muchos analistas creen que llegarán más inversores multimillonarios en busca de buenas oportunidades para rentabilizar sus millones. Los resultados saltan a la vista: la economía productiva en España sigue bajo mínimos —26% de paro— pero la especulativa despegó en 2013. Hasta septiembre del año pasado (último dato conocido) la inversión global en España había llegado hasta los 13.050 millones de euros, un 17,4% más que el mismo período de 2012.

Si la primera compra de Gates en España hizo correr ríos de tinta, muchos ya no cupieron en sí de gozo cuando compró el 3% de Prosegur en diciembre por un valor cercano a los 90 millones de euros. Como también ha despertado mucha expectación entre los medios la febril actividad desplegada por Amancio Ortega. A través de Pontegadea, su grupo inmobiliario, el hombre más rico de España ha comprado en los últimos meses emblemáticos edificios en el centro de Barcelona y de Valencia. Algunos de esos edificios, como es el caso de la antigua sede de Banesto en la Plaza de Catalunya, fueron adquiridos al banco malo con un fuerte descuento del 33%. El fundador de Inditex ha destinado en los últimos años 1.200 millones de euros en el mercado inmobiliario español y extranjero. Sólo en Barcelona Ortega ha invertido 500 millones, la mayoría de ellos en los últimos meses. Además, ha mostrado interés por comprar la inmobiliaria Realia, que arrastra una deuda de 2.100 millones de euros. 

El entusiasmo del Gobierno del PP es evidente, pero no puede ocultar una realidad: los magnates invierten en España, sí, pero una diminuta parte de sus enormes fortunas. Gates apenas ha dejado en España 200 millones de euros los 55.200 que posee, apenas el 0,4% de su fortuna personal. Amancio Ortega ha invertido poco más del 2% de su dinero en el mercado inmobiliario.

Gates apenas ha dejado en España 200 millones de euros los 55.200 que posee, apenas el 0,4% de su fortuna

Mención aparte merece Carlos Slim. Ya hace tiempo que el multimillonario mexicano, la segunda mayor fortuna del planeta, puso a España en el centro de su diana: controla el 1% de CaixaBank, la tercera entidad financiera en España, es también accionista de Gas Natural y en diciembre de 2012 compró por 428 millones de euros los 439 inmuebles que la propia CaixaBank había puesto a la venta. Además, aportó dos millones de euros para evitar la disolución del equipo de fútbol del Oviedo, club para el que tiene planes de futuro.

La capacidad inversora del magnate mexicano es de sobra conocida y son muchas las opciones de inversión que tiene en nuestro país, ahora que constructoras, telecos, bancos y hasta empresas energéticas han abierto la mano al capital extranjero.

Y es imposible no mencionar al estadounidense Warren Buffet. La presencia en España del octogenario multimillonario, el cuarto más rico del mundo, conocido en los mercados como el Oráculo de Omaha por acertar en sus inversiones —de hecho en 2013 fue el inversor que más dinero ganó—, es, de momento, reducida: en 2011 compró por unos 70 millones de euros una empresa catalana dedicada a la producción de plásticos, Merquinsa, que rápidamente integró en el grupo químico Lubrizol, controlado por él mismo. Aparte de eso, no se le conoce otra inversión de interés en España, pero los rumores sobre su aterrizaje en nuestro país son cada vez más recurrentes: es sabido que cuenta con 40.000 millones para invertir y muchos analistas dan por hecho que Buffet terminará recalando en España.

España está en venta y es barata: el reclamo es inmejorable para los señores del dinero. En los próximos meses es muy probable que se sucedan las noticias de que más  grandes capitalistas, que aunque no tan conocidos también ocupan lugares prominentes en las listas de los más ricos, invertirán en activos españoles. La cuestión es saber cuánto y cómo están dispuestos a invertir.