Publicado: 07.06.2014 10:30 |Actualizado: 07.06.2014 10:30

Cárcel para un subdirector de banco que sacó 214.000 euros de la cuenta de su suegra

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El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de tres años y medio de cárcel impuesta al subdirector de una sucursal bancaria que llegó a sacar 214.450 euros de la cuenta de su suegra, para lo cual manipuló el sistema informático, falsificó su firma y vendió las participaciones que tenía en varios fondos de inversión.

La Sala de lo Penal ha desestimado los recursos del acusado y de CaixaBank, como responsable civil subsidiaria, contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que le consideraba culpable de delitos de apropiación indebida y falsedad, con la atenuante de parentesco.

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado José Ramón Soriano, ratifica la pena de tres años y medio de cárcel, la inhabilitación para trabajar en cualquier entidad bancaria durante ese tiempo y la indemnización por valor de 214.450 euros para la perjudicada. Los magistrados coinciden con el fiscal en que la pena debería ser superior en atención a la gravedad y continuidad de los hechos, pero la mantienen en virtud del principio 'non reformatio in peius', para no agravar la situación del recurrente.

La sentencia declara probado que Carlos P. era subdirector de una oficina de la entidad financiera en Pozuelo de Alarcón (Madrid), en la cual su suegra tenía depositados varios activos financieros. Valiéndose de su cargo cargo y relación personal, fue sustrayendo varias cantidades al margen del conocimiento de su esposa y su suegra.

Los hechos comenzaron en mayo de 2005, cuando el condenado dio de baja el servicio de comunicación por correo ordinario para que los movimientos bancarios no fueran conocidos por su suegra. Lo sustituyó por una comunicación a través de Internet y, a partir de ahí, manipuló el sistema informático para que los traspasos no aparecieran en la libreta.

Entre ese año y el siguiente, el acusado realizó múltiples traslados, que rondaban los 30.000 euros, desde la cuenta de su suegra a una de la que él era titular. Cuando la primera ya no tenía fondos suficientes, vendió unas participaciones que ella tenía en fondos de inversión y constituyó un depósito a nombre de su suegra para terminar apoderándose de ese dinero.