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El carguero europeo ATV termina con éxito su viaje a la Estación Espacial EEI

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El carguero europeo ATV-2 "Johannes Kepler" se acopló hoy con éxito a la Estación Espacial Internacional (EEI), tras acometer una delicada maniobra automatizada y guiada con sensores láser que permitió a la nave de 20 toneladas amarrar a una velocidad de 28.000 kilómetros por hora.

El ensamblaje de la nave con el módulo ruso Zvezda la estación se produjo a las 15.59 GMT, con 10 minutos de retraso y tras superar una fase final automatizada y guiada por sensores láser con los 11 últimos metros cruciales.

Concluido el acoplamiento, el director general de la ESA, Jean-Jacques Dordain, confesó a los periodistas desplazados al centro de control de Tolouse, en el sur de Francia, que la operación parece una maniobra fácil pero que "cuando se conoce lo que hay detrás, los cientos de ingenieros y las miles de horas de trabajo" resulta "sorprendente".

"Es el primero de una serie. Ahora vamos a lanzar uno por año", pues el ATV-2 supone el paso del prototipo ("Jules Verne", lanzado en 2008) al carguero recurrente, el primero de los cuatro de ese tipo que viajarán a la EEI, agregó el ex astronauta mientras al fondo de la sala se oía ya cómo se descorchaban las botellas de champán.

El ATV-2 es la segunda nave europea de abastecimiento no tripulada que alcanza la EEI y dotará a ese laboratorio orbital de 7,5 toneladas de suministros de las que 4,5 toneladas serán carburante y se utilizarán para elevar el laboratorio orbital 40 kilómetros respecto de su actual altitud a 350 kilómetros de la Tierra.

"Después de contribuir a la construcción la EEI con el laboratorio Columbus, ahora tenemos que contribuir a su mantenimiento", resumió el experto de la ESA Bernardo Patti.

Los ATV (acrónimo en inglés de Vehículo Automático de Transferencia) cumplirán con las obligaciones europeas hasta 2017 ó 2018, por lo que queda por acordar de qué manera contribuirá Europa a los últimos dos años de vida de la estación, que finalizará su misión en 2020, añadió.

El "Johannes Kepler", cuyo coste ronda los 430 millones de euros, permanecerá acoplado durante cuatro meses al módulo ruso Zvezda, de manera que se convertirá en una estancia más de la EEI que los seis astronautas que actualmente residen en la estación, y los que visiten el laboratorio, utilizarán como almacén.

Transcurrido ese período, la nave regresará cargada de desechos de la estación rumbo a la atmósfera terrestre, donde la mayor parte de su masa se desintegrará de forma controlada, mientras que los trozos que sobrevivan al impacto caerán a un cementerio espacial situado en una zona deshabitada del Pacífico.

Según explicó el técnico de la Agencia Espacial Europea Alberto Novelli, en función del tráfico de naves espaciales a la estación, se puede alargar la misión hasta dos meses más, aunque por ahora el calendario oficial prevé que se desintegre el próximo junio.

Prueba de ese fluido tráfico es que unas horas después del acoplamiento del Johannes Keppler despegará desde Florida la penúltima de las naves "Discovery" de la NASA con seis astronautas que pasarán once días en la estación y que llevarán el "Robonaut 2", el primer robot humanoide que flotará en el espacio exterior.

Para cuando eso ocurra, los técnicos de la ESA estarán preparando ya los detalles de la que será la tercera misión de un ATV, tras el lanzamiento en 2008 del "Jules Verne" y del "Johannes Kepler" en 2011.

Hacia finales del 2011 o principios del 2012, la ESA enviará a la EEI la nave bautizada como ATV-3 "Edoardo Amaldi", el tercero de un total de cinco cargueros que tienen programados viajes a la estación.

Estas naves, que por ahora sólo transportan suministros a la EEI, podrían jugar un papel central en el futuro aeroespacial europeo si el programa, cuyo presupuesto global ya supera los 3.000 millones de euros, continúa avanzando.

Los responsables de la ESA se plantean desarrollar el ARV (Vehículo Avanzado de Reentrada), que podrá regresar a la Tierra con muestras de los experimentos que se llevan a cabo en el laboratorio de la EEI.

Su futuro está condicionado a la aprobación del proyecto en la próxima reunión de ministros responsables de la investigación aeroespacial de los países miembros de la ESA, que se celebrará en Roma en 2012.

Esa evolución del carguero, que podría viajar al espacio hacia 2020, según fuentes de la ESA, sería el primer paso para su eventual transformación en una nave tripulada que dotase a los astronautas europeos de acceso autónomo al espacio por primera vez en la historia.