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Carlos Álvarez afronta ilusionado su vuelta a los escenarios tras su lesión

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El barítono malagueño Carlos Álvarez afronta "muy ilusionado" su vuelta a los escenarios a principios de septiembre para iniciar la que será una temporada "de transición" tras la lesión epitelial en una cuerda vocal que le ha obligado a cancelar todos sus compromisos profesionales del último año.

En una entrevista con EFE, ha asegurado sentirse "físicamente muy bien, fuerte y recuperado" tras la operación quirúrgica a la que fue sometido en mayo. "Ahora ya -ha señalado- sólo queda saber cómo responderá mi voz, aunque la recuperación de la cuerda vocal ha sido estupenda".

La cita fijada en su agenda para volver a actuar casi un año después es el 5 de septiembre en Zurich, ciudad a la que viajará el domingo para comenzar los ensayos de la ópera "Don Giovanni".

"Estoy deseando volver para terminar este año sabático forzoso y retomar mi vida normal", confiesa el barítono, quien llegó a temer que no volvería a cantar cuando sus médicos le plantearon esa posibilidad. "Fue un momento de zozobra, y me lo tomé mal, porque ese sí que era un cambio drástico".

No obstante, prefiere pensar en positivo y destaca que, desde su última actuación en Viena en septiembre de 2008, ha tenido tiempo para disfrutar más de sus hijos, reflexionar y tomar perspectivas sobre lo hecho en sus veinte años de carrera y sobre lo que le falta por hacer en los "otros veinte, si no más" que le quedan en activo.

A sus 43 años reconoce que, más que de escenario, tiene "mono" de volver "a los ensayos y al trabajo que la gente no ve, en el que hay a veces una gran capacidad creativa y expresiva; eso es lo que realmente me falta porque lo disfruto enormemente".

Aunque admite que todos los contratos que ha perdido durante este tiempo le han dolido, lamenta especialmente el no haber podido regresar después de varios años al londinense Covent Garden con "Un ballo in maschera" que habría sido "muy bonito".

Para la próxima temporada, es consciente de que tendrá que ir asumiendo responsabilidades vocales gradualmente "e ir aumentando la intensidad del trabajo" en función de cómo respondan las cuerdas vocales, según le han recomendado los médicos.

Esa idea le ha obligado a alterar su "llenísima" agenda, cambiar el inicio de temporada y cancelar por precaución compromisos como los de Viena, donde le esperaba a finales de año un repertorio verdiano "muy intenso".

Para dichos cambios ha contado con la comprensión de los teatros "que han entendido que no era un capricho, sino una necesidad" y le han seguido llamando durante su convalecencia para contratarle.

Entre las actuaciones que le gustaría cerrar en los próximos meses si su salud se lo permite, destaca el "Atila" que dirigirá en marzo Ricardo Mutti en el Metropolitan de Nueva York o su regreso a Washington en mayo con "Hamlet".

Su agenda sigue completa para las próximas temporadas "y los cuatro o cinco próximos años ya están cubiertos", ha explicado a Efe Carlos Álvarez.

Preguntado por cómo podría afectar la crisis a la ópera, el barítono considera que sus posibles efectos no se verán pronto, sino dentro de dos o tres temporadas, cuando cree que se harán menos producciones nuevas y se ajustarán los presupuestos.

"Habrá que ser más creativos, utilizar todos los recursos posibles y gestionar de una manera eficaz para poder hacer lo mismo pero con un coste menor, y ahí -concluye el artista- tendrán mucho que decir los directores artísticos".