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Carlos Fuentes defiende la novela porque la ficción no tiene fronteras

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El escritor mexicano Carlos Fuentes se convirtió hoy en el gran protagonista del Hay Festival de Cartagena, donde afirmó que la novela nunca desaparecerá, pese a la competencia del periodismo, porque "la ficción no conoce fronteras".

El reconocido Premio Cervantes también ironizó sobre la relación "entre la vida vivida y la vida novelada", con referencias a la Italia de Silvio Berlusconi, al comparar la situación por la que atraviesa ese país europeo con el naufragio del crucero "Costa Concordia" y a su exprimer ministro con el capitán del barco.

Pero ante todo defendió a ultranza la novela como género literario y se reafirmó en que "El Quijote", de Miguel de Cervantes, es lo mejor que se ha escrito en lengua española, así como que a esa "biblia latinoamericana" sólo puede acercarse "Cien años de soledad", de su querido amigo, el colombiano Gabriel García Márquez.

Sobre la competencia que ejercen los medios de comunicación e internet, el autor de grandes obras como "La región más transparente" o "La muerte de Artemio Cruz", recordó que fue Balzac el primero que planteó el conflicto entre novela y periodismo.

"Y la novela sobrevive (...), no creo que muera, nada la ha matado hasta ahora" porque este género "dice lo que no podría decirse de otra manera".

Durante un conversatorio en el teatro Adolfo Mejía de la ciudad colombiana de Cartagena, repleto de público, Fuentes relató cómo la generación a la que él mismo pertenece, conocida como el "bomm latinoamericano", entendió que "para romper con una literatura bastante pobre que venía del siglo XIX era necesario imitar a Europea y a Estados Unidos".

Aquella generación "buscó recuperar el pasado perdido", fue el caso de Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez o Julio Cortázar, frente a la actual generación de autores latinoamericanos, "que cuentan historias de lo que pasa hoy" con una "gran variedad temática".

Este comentario se lo dirigió a los dos colombianos encargados de presentarle y entrevistarle hoy en Hay Festival: los escritores Juan Gabriel Vásquez y Santiago Gamboa, a los que aseguró que ya pertenecen al nuevo "boom latinoamericano".

"Ustedes están más liberados que nosotros, (escriben) cosas que no podíamos hacer por el mandato de recuperar un pasado", aclaró.

Durante este amable interrogatorio cargado de anécdotas sobre la vida y obra del mexicano, éste no escatimó en elogios hacia García Márquez, Cortázar y el cineasta Luis Buñuel, a los que mencionó con cariño.

De "Gabo", el apodo de García Márquez, recordó que lo conoció "leyéndolo" y que "el hombre es tan interesante como su literatura".

"Teníamos los mismos chistes, las mismas debilidades, en México, en los años sesenta. Desde entonces, yo soy muy amiguero, pero selectivo, mis amigos de veras son para siempre, como Gabo",

Y reveló cómo se fraguó la que consideró la gran novela del siglo XX en lengua española: "un día me escribe y me dice que se le había ocurrido un gran idea, que se llamará Cien años de soledad. Me lo contaba en cartas. Él mismo se daba cuenta de su propia creación. Yo llamé a Cortázar y le dije, ha nacido una gran novela".

También emotiva fue la memoria que rescató del argentino Cortázar: "era inocente, puro, creativo, enojado, lleno de virtudes muy bonitas. Escribía maravillosamente. Rayuela es uno de los libros fundamentales de nuestra literatura".

Y sobre el cineasta español Luis Buñuel contó que, aún siendo un genio del que aprendió el propio Alfred Hitchcock, el público no entendía su cine.

"Buñuel tiene una vida que es casi la vida de la cultura del siglo XX", insistió, al mostrarse convencido de que "lo que hizo fue tan extraordinario que uno puede pasar una vida viendo su cine, lleno de misterios".

También narró con humor cómo en México se adoptó el vocablo "buñueladas" para calificar aquello que no tenía sentido, y recomendó nunca ver la película que el cineasta aragonés tituló "El gran casino".

Por último, Carlos Fuentes confesó a un auditorio entregado que tiene una novela que no se atreve a concluir sobre el que fuera el jefe del M-19, Carlos Pizarro, asesinado cuando aspiraba a la Presidencia de Colombia tras la desmovilización de esa guerrilla y entregar las armas.

El motivo es que "es demasiado cercana a la realidad y sufre desvíos", indicó este maestro de las letras consciente de que los novelistas no pueden "competir con la realidad".