Publicado: 25.10.2008 10:56 |Actualizado: 25.10.2008 10:56

Carrillo dice que la Guerra Civil pudo evitarse de no intervenir las potencias fascistas

Expone su tesis en el libro La crispación en España. De la Guerra Civil a nuestros días, que se publicará la próxima semana y en el que aborda la Guerra Civil, el franquismo, Transición y la España

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El ex secretario general del PCE Santiago Carrillo está convencido de que la Guerra Civil pudo evitarse de no haber intervenido en ella las potencias fascistas, ya que subraya que la sublevación militar fracasó en la mayor parte de España.

Carrillo expone esa tesis en el libro La crispación en España. De la Guerra Civil a nuestros días, que se publicará la próxima semana y en el que considera que la crispación que vive España se debe a que aún se está intentando resolver hoy problemas que otros países ya solventaron hace dos siglos o más.

El ex dirigente comunista, protagonista de la Transición, explica que las potencias fascistas quisieron garantizarse el control el Mediterráneo ante la II Guerra Mundial que se avecinaba apoyando en España a un "gobierno amigo".

Fue una táctica de apoyo mutuo que le sirve a Carrillo para recalcar su tesis de que la Guerra Civil fue más que un conflicto interno entre españoles, una "parte de un plan más general para aislar a Francia y neutralizarla como factor militar de primera importancia" en la Guerra mundial.

A su juicio, la rápida intervención de Alemania e Italia junto a los militares sublevados en 1936 refuerza esa tesis, y la Guerra Civil fue en buena parte el inicio de un plan estratégico que debía facilitar la victoria del Eje en esa Guerra Mundial.

Ese plan, según Carrillo, confluyó con la política de una derecha tradicional e incapaz de asumir las moderadas reformas de una República burguesa.

Carrillo asegura que en la estrategia de tensión contra la República, la Iglesia tuvo un papel muy destacado.

En la actualidad, cuando recuerda que ni la Monarquía ni el Ejército son los de entonces, está convencido de que la institución eclesiástica sigue aferrada a su intolerancia y a su vocación de controlar el Estado azuzando a la derecha para que recupere un poder que considera de su propiedad.

El ex secretario general del PCE llega en su repaso histórico al periodo comprendido entre 2004 y 2008 y considera que la crispación existente en esos cuatro años ha significado "la división más profunda entre españoles desde la Transición".

Para él, en la pasada legislatura el PP lanzó una campaña de acoso y derribo del Gobierno socialista con el apoyo de la jerarquía eclesiástica.

Uno de sus caballos de batalla considera que fue la unidad de España, teniendo como pretexto la reforma de los Estatutos de autonomía.

Frente a ello, Carrillo considera que la creación del Estado de las autonomías es las transformación más importante y renovadora de la Transición.