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Una "cascada" de eventos provoca la violencia adolescente

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Por Amy Norton

Los problemas de conductainfantiles pueden activar un ciclo de dificultades que derivaráen conductas violentas futuras, pero un nuevo estudio sugiereque existirían posibilidades de intervenir antes de llegar tanlejos.

La investigación, publicada en la revista ChildDevelopment, estudió a 754 niños estadounidenses desde jardínde infantes hasta el colegio secundario para identificar losfactores que provocan la violencia adolescente.

Los autores hallaron que el camino entre los problemastempranos de conducta y la violencia adolescente generalmenteincluía una "cascada" compleja de situaciones.

Primero, observaron que los padres de familias de bajosrecursos eran más propensos que el resto a responder con durezao sin atención constante ante los problemas de conducta de sushijos pequeños. Esto, luego, hacía a los chicos más propensos atener problemas en la escuela con la tarea y con sus pares.

Cuando los niños tenían esos problemas en la escuelaprimaria, sus padres eran entonces más propensos a "tomardistancia" en el colegio secundario al dialogar y controlarlosmenos en el tiempo.

Esto aumentaba la posibilidad de que sus hijos eligieran alos amigos equivocados, lo que inducía la conducta violenta enel colegio secundario.

La buena noticia en todo esto, según los autores, es quelos niños con problemas de conducta en jardín de infantes noestán obviamente destinados a ser delincuentes juveniles.

Existen varios momentos intermedios en los que los padrespueden modificar ese ciclo, señaló el autor principal delestudio, el doctor Kenneth A. Dodge, de la Duke University, enDurham, Carolina del Norte.

"El mensaje para los padres es que siempre hayoportunidades para ayudar a un hijo a cambiar", dijo el autor aReuters Health.

Dodge explicó que, primero, las respuestas de los padres alas inconductas menores de sus hijos pequeños pueden ayudarloso dañarlos. Algunos padres, dijo, se enojan y responden condureza pensando que pueden "asustar al niño para que se portebien".

Pero esto, indicó, es asumir que el niño conoce qué es la"buena" conducta. El investigador sugirió que los padresdeberían ser consistentes y claros al explicar por qué unadeterminada conducta, como pelearse con un hermano/a, esinaceptable.

Por otro lado, agregó, deberían también premiar la buenaconducta de sus hijos.

El estudio sugiere también que el secundario es un períodoclave para que los padres participen en la vida de sus hijos.El equipo halló que algunos padres de adolescentes conproblemas de conducta eran tan infelices en ese momento que sehabían dado por vencidos y no seguían controlando a sus hijos.

Pero esos son los adolescentes que más necesitan a suspadres, indicó Dodge.

"De modo que los padres siguen teniendo una tareaimportante en la vida de sus hijos. Tienen la oportunidad deayudar, o dañar, su desarrollo", explicó.

Sin embargo, Dodge enfatizó en que eso no quiere decir quelos padres tengan toda la culpa cuando las cosas salen mal.Muchos padres hacen todo lo que pueden y los de familias debajos recursos tienen que convivir con problemas que dificultanaún más la crianza, señaló el autor.

FUENTE: Child Development, noviembre/diciembre del 2008