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Tras el caso Kundera, el instituto checo de la memoria suscita otra polémica

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Tras el impacto mediático mundial del "caso Kundera", el Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios (USTR), que documenta la memoria histórica en la República Checa, ha vuelto a pinchar en hueso e irritar a personalidades como el ex presidente y dramaturgo Vaclav Havel.

El USTR, con ocasión del 20 aniversario de la transición a la democracia en el país centroeuropeo, acaba de publicar una monografía sobre el Foro Cívico, movimiento intelectual que aglutinó en torno a Havel a disidentes de numerosas tendencias y catalizó los cambios políticos, conocidos como Revolución de Terciopelo.

Allí se apunta al artista Joska Skalnik, uno del iconos del arte checo contemporáneo, como informador de la policía política comunista (Stb), lo que escandalizó a los círculos en torno a Havel.

El conocido dramaturgo firmó una petición de cese del director del USTR, Pavel Zacek, quien sin embargo defiende, en declaraciones a Efe, que los resultados de las investigaciones se basan en un trabajo "de acuerdo a la ley".

Además argumenta: "somos la única institución que en este aniversario ha publicado, como colectivo oficial, algo sobre el Foro Cívico, y habría sido una gran error de gestión no haberlo hecho".

"Resulta paradójico que la crítica se haya levantado no contra el Partido Comunista y su todavía fuerte influencia en 1989, lo que habría sido lo lógico, sino contra el Instituto, que tiene que descubrir ese pasado", puntualiza el checo, nacido en 1969.

Ya el año pasado la labor del ente que dirige Zacek despertó una gran polémica que traspasó las fronteras checas, cuando un colaborador del USTR documentó con aparentes pruebas policiales y testimoniales una supuesta delación realizada por el escritor francés de origen checo Milan Kundera en la década de 1950.

La supuesta delación al régimen comunista habría puesto en peligro la vida de un agente que trabajaba para el servicio de espionaje alemán, pero la divulgación del hecho desató una ola de solidaridad entre intelectuales europeos a favor del autor de "La insoportable levedad del ser", que no ven probada la supuesta implicación de Kundera.

"Es una pena que estos temas se mediaticen así y no se analicen objetivamente y en un contexto más complejo", dijo a Efe Zacek.

"No sé si Havel sabía lo que firmaba", añadió respecto a la citada petición suscrita por el intelectual centroeuropeo.

Zacek criticó este tipo de reacción como intentos de censura que rechaza, ya que "nosotros trabajamos de acuerdo con la ley, que regula nuestro funcionamiento", afirmó.

En cuanto al asunto Kundera, el historiador checo, pasado aquel vendaval mediático de hace un año, recuerda hoy que "nadie ha podido contradecir la validez de las citadas pruebas".

Insiste en que el principio de "continuidad jurídica se ha mantenido", y ello afecta también a los registros de la policía, de los que se deduce la delación del célebre escritor, afincado en París desde mediados de los 70.

"No podemos admitir amiguismos en nuestro trabajo, sino crear las mismas condiciones de acceso para todos", destacó Zacek.

También han salido a la luz en estos días listas de los agentes del espionaje civil en activo en noviembre de 1989, cuando se produjeron los cambios políticos que abrieron la transición a la democracia.

Allí aparecen nombres como el actual jefe de la división europea de Microsoft, Jan Mühlfeit, que era entonces oficial de un cuerpo operativo de la Stb, con el sobrenombre de "Masopust", y no un mero informador o delator.

El USTR, con una plantilla de 260 personas, se centra en el estudio de los mecanismos totalitarios durante la ocupación nazi sobre Bohemia y Moravia (1939-1945) y bajo el régimen comunista (1948-1989).

Comenzó su andadura el 5 de diciembre de 2007, cuando el Senado checo eligió a seis miembros de su Consejo Directivo, a propuesta del Congreso, del Presidente de la República y de agrupaciones de interés social, de acuerdo con una ley al respecto.

Gustavo Monge